Lo más importante en la vida

“El mejor regalo es la buena actitud”

Hace tiempo, una empresa internacional planificando su futuro en la región contrató a un sabio experto para realizar un análisis en los países donde operaba en Centroamérica con la intención de identificar el más adecuado para integrar sus operaciones.  El evaluador resultó ser un sujeto retirado, ya mayor, que apoyaba en el mundo a la empresa cuando se requería objetividad y experiencia. 

 Era relativamente bajo, canoso, no acostumbraba hacer ejercicio ni era fiestero, sino madrugador, incansable y muy dedicado, que sabía escuchar poniendo atención.   Llegaba a la fábrica primero que todos, presenciaba la apertura vigilando cada paso, y se dedicó a conocer y observar a los operarios que manejabn las máquinas y a los mecánicos que les daban mantenimiento, en funcionamiento y resolución de problemas, especialmente cuando se interrumpía la línea de producción por fallas mecánicas.   Se hizo amigo de los operarios, los visitaba en sus hogares y andaba tomando notas cada cierto tiempo en una libretita negra.  

 Estuvo unas semanas en Guate y luego fue por períodos semejantes al resto de países donde estaba instalada la empresa.  Lo que marcó la diferencia en su apreciación fue la actitud de los trabajadores, y previo a la Navidad dejó su reporte donde aconsejaba marcharse de nuestro país, cerrar la operación y trasladar toda la producción a otro.   Recomendación que se cumplió fielmente, porque en enero empezaron los despidos y gradualmente se fue cerrando la fábrica.  

En su recomendación privó la actitud, porque había descubierto daños en la máquina, marcas, hendiduras o ranuras donde se ponían y retiraban alambritos o piezas cuando se iban los trabajadores al hogar o de vacaciones, para que nadie más la pudiera manejar, para impedir su relevo, y porque si el día menos pensado los despedían, la máquina se iría deteriorando hasta detener su eficiencia en cosa de semanas.   El experto entendió que todos querían ser indispensables en el empleo, pensaban en su propia estabilidad.

El país elegido fue otro, donde las máquinas se mantenían impecables, aceitadas, limpias, en su más alto nivel de eficiencia, porque lo que importaba a los operarios era cuidar la herramienta que les daba de comer, porque entendían que mientras las máquinas funcionaran, ellos tendrían trabajo.   La máquina era la gallina de los huevos de oro y había que consentirla.   Los colaboradores se sabían mortales, porque la vida es breve, y la meta era mantenerse activos, leales y productivos.   En el otro país ampliaron las instalaciones, concentraron toda la maquinaria de la región, dieron empleo a más gente,  y lo importante es admitir que el hombre sabio decidió dirigir la actitud humana.

Este fin de semana celebramos la Navidad, y toca dedicar tiempo a la máquina más importante que tenemos, la familia.   Es tiempo para expresar nuestra gratitud a los nuestros, y el mejor regalo que podemos ofrecer para mantenerlos de nuestro lado mientras dure la vida es la buena actitud.   Mostremos lo mejor de nosotros en estos días nostálgicos y alegres.  ¡Feliz Navidad!







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Méndez Vides

Escritor, ganador del Premio Latinoamericano de Novela Nueva Nicaragua 1986 y del Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo 1997. Autor de novela, cuentos y ensayos, y observador de la conducta humana.

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Author: Maria Suarez