Camilla Fabri, joven esposa del hipotético embajador o testaferro del usurpador, debutó el sábado pasado como delegada presidencial, en las jornadas de diálogo con la oposición venezolana, iniciadas en México. Siempre se puede empeorar lo empeorado. Ya en los foros internacionales, no se volverá a oír el “¡Hola, gordo!” característico, del viejo crápula del servicio exterior RoboLucionario. En lo adelante, retumbará en los salones el criollísmo ,“Buongiorno” de la dama.