Imprimir en casa es algo cada vez más habitual. Desde hace unos años ya no hace falta buscar un local próximo dedicado a esta actividad, una tendencia que ha traído como consecuencia un aumento muy notable de los cartuchos de tinta que acaban en los contenedores . Juan Felipe Obreo , country director de ITGC de Canon en Iberia, asegura que desde 1990, cuando pusieron en marcha el primer programa de reciclaje de este producto, han recogido « 440.000 toneladas de este producto , lo que equivale a cerca de 16 veces el peso de la Estatua de la Libertad». Empresas y entidades colaboran en distintos procesos de reciclaje para tratar de recuperar la mayor parte de estos componentes. El objetivo es evitar que acaben en vertederos , cuando a través de su recuperación se podría mejorar el consumo de materiales y la sostenibilidad. Los cartuchos de tinta y el tóner están compuestos por diferentes materiales, por lo que es necesario llevar a cabo un sistema de separación . Los primeros contienen plástico, hierro, aluminio y tinta, mientras que los segundos tienen polvo de tóner , una partícula a la que todavía no se le ha encontrado un segundo uso sostenible y que normalmente acaba convirtiéndose en combustible a través de procesos de incineración en plantas especializadas. Recyclia, una de las principales entidades en España dedicada a la recogida selectiva y el reciclaje de equipos y dispositivos eléctricos y electrónicos , decidió poner en marcha en 2018 un proyecto al que bautizaron como Tragatóner/Tragatinta como consecuencia de la aprobación de la normativa europea que considera estos productos para la impresión como electrónicos. «Creamos una red específica para evitar que los cartuchos se tiren al mismo contenedor que los ordenadores o las tablet, con el objetivo de recuperar todos esos productos», asegura José Pérez , consejero delegado de Recyclia. Noticia Relacionada estandar No El desafío y la oportunidad de los residuos electrónicos ABC En 2021, Ecolec recogió más de 7.400 toneladas de RAEE en Castilla-La Mancha Actualmente tienen más de 18.000 puntos de recogida en toda España desde donde se llevan a plantas de separación. Desde allí, se trasladan a espacios de tratamiento específicos para cada material. El objetivo es dar una segunda vida a estos componentes difíciles de eliminar . «Todo el plástico acabará en plantas de tratamiento de plástico, donde podrían crear una nueva botella, por ejemplo», explica Pérez. Sin embargo, no es la única salida que se les puede dar. Hay algunos que se rescatan y se pueden reutilizar directamente. «Muchos se pueden volver a poner en el mercado, a través de otro tipo de empresas que se dedican a recuperarlos para reintroducirlos como marca blanca, es decir, como productos alternativos», indica Pablo Conde , gerente de Waste Zero World. «Solo se necesita el cartucho original ya gastado para volver a rellenarlo, cambiar las piezas que sean necesarias y volver a venderlas», explica. Esta compañía inauguró en enero de 2019 una planta pionera en la localidad madrileña de Parla para la gestión integral de cartuchos de tóner . Pero más allá de la valorización energética, el reto de dar una nueva vida sostenible al polvo de tóner aún está pendiente. Un elemento que, además del alto coste que supone su tratamiento, puede resultar nocivo para la salud humana y también se caracteriza por su alto grado de peligrosidad, como consecuencia del riesgo de inflamabilidad y de explosión. Sin embargo, la cada vez más popular conciencia medioambiental ha llevado a muchas empresas y entidades a acelerar sus esfuerzos para buscar una salida respetuosa con el medio ambiente para este auténtico punto negro de la economía circular. Entre otras opciones de reutilización se han planteado posibilidades como su transformación en un componente de las pinturas reflectantes o su uso para el asfaltado de carreteras. En progreso En este proceso de reinvención, desde Recyclia propusieron a investigadores de la Universidad de Oviedo llevar a cabo un proyecto de I+D para buscar soluciones a este problema. Tras un año de investigación, concluyeron que este polvo de tóner podría servir como depurador de agua con altos contenidos de zinc . También creen, según explica Juan María Menéndez , profesor del departamento de Explotación y Prospección de Minas de la Universidad de Oviedo, que podría emplearse para impresiones en 3D , aunque todavía no se ha explorado en profundidad. Por ahora, el proyecto se ha quedado estancado en los laboratorios. Ambas entidades buscan financiación a nivel europeo para pasar a la siguiente fase . «Habría que hacer una instalación piloto en la que se pudiesen procesar unas decenas de kilos por hora y probar realmente la viabilidad de los hallazgos», comenta Menéndez. Si los resultados fuesen positivos, podría trasladarse a escala industrial para lograr dar una segunda vida a ese residuo sin necesidad de incineración. «Seguimos trabajando con la Universidad para darle una aplicación a ese polvo de tóner y que no vaya a revalorización energética, a combustión», asegura José Pérez. El alto consumo que tienen los cartuchos de los diferentes tipos de impresoras ha llevado a la necesidad de crear un sistema para evitar que acaben en los vertederos. Sin embargo, las empresas todavía no han logrado una revalorización económica , puesto que todos ellos son tratamientos muy caros. «Beneficios económicos no da ninguno, todavía sigue siendo un coste», indica José Pérez. MÁS INFORMACIÓN noticia No La innovadora segunda vida de las cápsulas de café Según los cálculos de Recyclia han conseguido recoger «cerca 600.000 kilos de cartucho de tóner y tinta, lo que equivaldría a más de 1.300.000 unidades de estos productos . Desde la entidad aseguran que la mentalidad sostenible ha calado en la mayor parte de la sociedad. En cuatro años han pasado de tener 3.000 puntos de recogida a más de 18.000 por la alta demanda de su servicio. «Hemos tenido una muy buena acogida, existe un gran nivel de concienciación de todos los implicados», concluye el consejero delegado de Recyclia.