¿Por qué Qatar se ha convertido en una superpotencia del soborno?

Al reflexionar sobre las fuentes intangibles de poder en el ámbito de las Relaciones Internacionales, Joseph Nye acuñó hace décadas el término «poder blando» para describir la habilidad de un Estado para atraer a otros en virtud de la legitimidad de sus valores y políticas. Frente al poder duro basado en la coerción y la fuerza, el veterano catedrático de Harvard teorizó sobre la versión soft del poder basada sobre todo en la persuasión. Lo que viene a ser la agresividad del palo frente a la atracción de la zanahoria. El poder blando se juega en el siempre difícil campo de batalla de la reputación, las ideas, la diplomacia, la opinión pública o la cultura de masas. Y su ejercicio no es que sea caro, es que resulta carísimo porque se trata ni más ni menos que de enmascarar a regímenes que se caracterizan por su retrogrado autoritarismo y falta de respeto a la dignidad humana. Lo cual no impide su interés por adquirir respetabilidad en la arena internacional. Estas desesperadas ansias de admiración se satisfacen a través de vampirizar buenas reputaciones, valores positivos y la heroica ejemplaridad que solo se consigue con muchísimo esfuerzo, sacrificio y ética. Por eso, los espectáculos deportivos resultan tan tentadores para los manejos del poder blando. Sobre todo porque la insaciable corrupción en los procesos de adjudicación permite hacerse con competiciones «supuestamente» prestigiosas. Y de esta manera se terminan organizando Mundiales de futbol en Rusia, celebrando Juegos Olímpicos en China o se disputa la Supercopa de España en Arabia Saudí. El único consuelo es que los multimillonarios esfuerzos de Qatar por jugar al poder blando y la corrupción dura han terminado en un completo fiasco. En virtud de toda clase de siniestros abusos, Qatar se ha ganado a pulso que su Mundial vaya acompañado de la palabra «vergüenza». Y al comprar políticos en Bruselas al peso, Qatar nos recuerda lo impresentable que resulta su corrupción e impunidad en una institución tan relevante como el Parlamento Europeo.

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Author: Pablo Perez