En la cercanía de la pausa navideña, a pesar de la dura realidad para la mayoría de los venezolanos y de las vicisitudes que provoca una lucha política tan asimétrica para rescatar instituciones, Estado de derecho y de nuevo dignidad y decencia en Venezuela, en un escenario interno de tantas carencias e injusticias y un entorno internacional poco propicio para ser escuchados y sostenidos en el esfuerzo por reconstruir la democracia, es indispensable la esperanza.