Un desgaste peligroso

La visita del presidente Zelensky a EE. UU. confirma la importancia de estos en el conflicto y Rusia lo sabe.

El conflicto entre Rusia y Ucrania está por cumplir ocho meses de iniciado y hay algunos elementos importantes que resaltar del mismo: primero, el terrible invierno ruso jugará un papel determinante esta vez dado que se atravesará la totalidad del mismo y no su recta final como ocurrió en febrero pasado. Segundo, el conflicto ya ha cambiado a una rivalidad política directa entre Moscú y Washington D.C. en donde Ucrania es solo el campo de acciones. Tercero, el apoyo al presidente Zelenski y a Ucrania ha ido mermando debido a la recesión económica internacional que se aproxima así como la falta de objetivos claros de parte de la relación Kiev/ Washington. Finalmente, el conflicto se ha convertido ya en una guerra de desgaste que busca llevar al enemigo al límite de sus existencia. 

El invierno ruso fue un factor determinante para poner fin a las intenciones geopolíticas de Napoléón Bonaparte en el siglo XIX y eliminó la última gran ofensiva nazi a la Unión Soviética en el siglo XX. La diferencia es que en ambas ocasiones los ucranianos eran parte, primero del imperio ruso y luego de la Unión Soviética y en este caso no son una fuerza invasora. Sin embargo, enfrentar un invierno en aquella parte del mundo sin acceso a gas ni energía eléctrica es una amenaza que afectará a la población ucraniana y que Moscú espera que se de un movimiento de abajo hacia arriba que obligue a Zelenski a levantar una bandera blanca. 

La visita del presidente Zelensky a EE. UU. confirma la importancia de estos en el conflicto y Rusia lo sabe. Si los EE. UU. deciden que se el territorio del Dombás y otros territorios ocupados como rusos el conflicto llegaría a su fin y Ucrania solamente podría mantener una especie de guerra de guerrillas pero sin el apoyo financiero y de armas de parte de occidente. Pero el presidente Biden ha dicho que apoyarán a Ucrania “por el tiempo que sea necesario” lo oficializa un conflicto de desgaste en donde occidente también apostará a una presión social de la población rusa debido a las sanciones económicas que sufren. Las declaraciones de Zelenski ante miembros del legislativo de los EE.UU. solicitando más cooperación diciendo “no es ayuda, es una inversión” fueron dirigidas a algunos miembros del partido republicanos, que al igual que otros políticos en países de la Unión Europea dudan sobre seguirle dando “cheques en blanco” a un Zelenski que sigue manteniéndose por la imagen que proyecta.

Por último, el conflicto nos seguirá afectando a todos y los precios de gas, combustibles y derivados y de algunos granos básicos subirán. Aparte de esto el mundo enfrentará una recesión económica y el mercado negro de armas de destrucción masiva en Eurasia ya es una realidad. Estos factores han influenciado fuertemente el conflicto pero con el tiempo serán decisivos y dependerá de cuál de las partes aguantará más y las apuestas a futuro que Washington, Moscú y Kiev tomen. De momento, se vienen días difíciles para Ucrania y su gente.







En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclus iva de su autor y no representan la vi s ión de elPeriódico o la de su línea editorial.


Roberto Antonio Wagner

Consultor y analista de política y relaciones internacionales, catedrático universitario, columnista y ex funcionario diplomático. Interesado en historia, cultura y política de América Latina, Estados Unidos y Euroasia. @robertoantoniow

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez