Entramos al 2023 con un país donde la dinámica política ocupa buena parte de los espacios de opinión y de atención ciudadana. Observamos cómo lo político supera cualquier iniciativa de los distintos actores sociales o económicos, dejando a un lado el conveniente debate sobre las prioridades necesarias para el mejoramiento de las condiciones de vida de las familias venezolanas, tales como: costo de vida, niveles de consumo, canasta alimentaría, salarios y servicios públicos.