Cuando Juan Guaidó asumió el interinato, varios no confiábamos del todo de que aquello llegaría a buen término, es decir, a la salida del régimen. Estaban presentes en nuestras mentes las traiciones de 2013, de 2015, de 2016, de 2017…, perpetradas todas por la misma rosca de la que Guaidó provenía. Pero confiamos porque no había de otra, ya que 2019 era una oportunidad real para ponerle fin a este desastre. Y la historia se repitió, incluso peor que las veces anteriores.