Me disculpo por mencionar sus apodos, pero la memoria no me alcanza para recordar sus nombres.
El objetivo de estas columnas es reiterar la importancia que tiene la educación en la vida de los niños y niñas, que luego pasan a ser adolescentes, adultos maduros y posteriormente a integrar la Sub 70. La educación que se “mama” en el hogar y la formal, del sistema educativo que existía en aquel entonces en el país, para quienes tuvimos esa enorme oportunidad. Y ahora lo digo, no solo amparado en la experiencia de vida, sino especialmente acicateado por la propia memoria y con la ayuda de la Revista estudiantil “Ecos del Don Bosco”, dirigida por el Padre Hugo Estrada. Tiene también el objetivo de invitar a nuestros compañeros de todos los grados, que hayan egresado con nosotros o no, a que participen en las distintas actividades que se realizaran a lo largo del año. Comenzamos este 31 de enero, con la fiesta de Don Bosco, en el Santuario Expiatorio al Sagrado Corazón de Jesús, a las 19.30 horas. Muchos de nosotros lo vimos ser construido. Ingresamos al Colegio Salesiano Don Bosco de la ciudad de Guatemala en una fría mañana de enero de 1963. El profesor Bonilla nos enseñó a leer y a escribir en el primer grado de primaria. Entre los compañeros que recuerdo, habrá los que completaron conmigo los once años del Colegio. Entre ellos, a los profesionales de derecho, Renato Cheng Tabarini y Erick Lionel Rivas Mujica (QEPD), los médicos y cirujanos, Juan Antonio Pérez Arteaga, Marco Vinicio Arévalo Veras, José Antonio Rosales Torres –residente en Suecia-, los ingenieros Rolando René Mazariegos Martínez, Ivo Danilo Zamboni Chang, Erwin Adalberto Bracamonte Orosco, German Bobadilla Mansilla, Otoniel Aguilar, José “Pepe” Juárez. Los empresarios Ernesto “Neco” Flores León, Jacobo Larios, Rodolfo Nieto, Valdemar “El Vaquero” López Romero, Eduardo Escobar, Carlos Humberto “El Banano” Díaz Pérez –residente en los EE.UU.- y Miguel Ángel Pontaza. Por el cariño y el compañerismo estudiantil rememoro a Calixto Orantes, al “Sapo Alvarado”, al “Negro Molina”, al “Chino Vásquez”, al “Oveja” Flores, al cantante de rancheras Arrazola, por aquellos años. Me disculpo por mencionar sus apodos, pero la memoria no me alcanza para recordar sus nombres. No tengo certeza, si en el segundo de primaria se incorporaron Ismael González, Moisés Estrada de León –Medico y cirujano ya fallecido-, el ingeniero agrónomo, Gustavo Eduardo Pérez Cifuentes, el doctor en física, Rafael Emilio Mendía Monterroso, el Arquitecto Carlos René Lanz, el médico y cirujano José Domingo Soto Vásquez, el médico veterinario, Oscar Aníbal Mendizábal, los grandes jugadores de futbol y seleccionados nacionales, Félix ”La Polilla” McDonald y Felipe “el Gato” Pérez, Alejandro Galich, Julio Palma, Oscar Guillermo Albures, José Pepio, y Francisco Eduardo “Chono” Morales García. Dirigía el Colegio, en 1963, el Padre Gossman. Ya en 1964, el director era el reverendo Hugo Santucci, italiano. El Padre Prefecto era un tico, el Padre José María Pacheco. Entre los sacerdotes consejeros se encontraban el Padre Julián Taranilla, español y el Presbítero Giuliano Fornasa, italiano. Eran los catequistas, Luis Castellanos, con el mencionado Padre Estrada. Los Padres que impartían clases, puedo mencionar a los sacerdotes, Ernaldo Morales, José Serrano, el filósofo, Gervasio Accomazzi y el reverendo Domingo Severino, capellán del Santuario. Eran seminaristas, los señores Arellano, Peña, Paz, To, Bolaños y Martínez. Trabajaban en la Librería el Señor Andrés Borgo, forjador de buenos jugadores de futbol, al armar “chamuscas” antes del inicio de la jornada vespertina en el corredor del viejo colegio, jugando con una pelota de tenis. El señor Marroquín eran el encargado de los Clubes San Luis Gonzaga, La Inmaculada y El Santísimo. Con los años llegarían, el Padre Francisco Ballesteros y el Padre Aragón, todos ellos hoy fallecidos. El Padre Morales, trataba enseñarnos inglés y música, ante un alumnado no muy convencido.
Continuará….
En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclus iva de su autor y no representan la vi s ión de elPeriódico o la de su línea editorial.

Eduardo Antonio Velásquez Carrera
Economista y profesor de Teoría Económica. Especializado en Economía Urbana y Regional. Doctor en Ciencias Políticas y Sociología. Catedrático titular en el Centro de Estudios Urbanos y Regionales de la Universidad San Carlos.