PESTAÑA villarreal-real-madrid-octavos-coparey22/23 Cronica 4 Dar al Madrid por muerto es uno de los pecados capitales de la historia del fútbol. Lo avisó Ancelotti 24 horas de visitar la Céramica. No es que sea un pitoniso, pero hay ejemplos más que suficiente, y muchos de ellos recientes, como para enterrar al equipo que mayor amor propio tiene. Anoche, a pesar de una 2-0 en contra y una primera parte absolutamente nefasta, volvió a resucitar, como tantas veces ha hecho, y se metió de manera brillante en los cuartos de la Copa, gracias, sobre todo, a la irrupción de Ceballos y Asensio , dos jugadores hasta ayer poco utilizados por Carletto. COMPONENTE Ficha Crónica 2346561 La primera incógnita de la noche era conocer qué novedades iba a meter el italiano tras la debacle del domingo en Riad . Una parecía clara, que era volver al 4-3-3 habitual y no repetir los cuatro centrocampistas de los partidos grandes. Valverde regresaba a la posición de interior y Rodrygo ocupaba el costado diestro. Asensio, otra vez, injustamente suplente. No así Nacho, que las muchas bajas en defensa le llevaron al once titular para ocupar un lateral derecho magullado por completo con las bajas de Carvajal y Lucas. Lo que no cambiaron fueron los agujeros defensivos y los errores individuales del Madrid. No habían pasado ni cuatro minutos de partido y Capoue ya había puesto el balón en la red de Courtois. El interior francés recibió dentro del área, sin oposición ninguna, y a pesar de su posición algo escorada soltó un latigazo a la escuadra, imposible para Courtois. La historia se repitió en el 42. Otra vez Moreno , asistente en el 1-0 y sublime en el juego de espaldas, dejó en evidencia al entramado defensivo del Madrid. Con tres jugadores encima, filtró un pase por el carril central del área para que Chukwueze, sin oposición ninguna, batiera a Courtois con la zurda. Entre medias de ambos tantos, el Madrid dejó tres buenas ocasiones con falta de calidad en la finalización. Un derechazo de Mendy, atajado por Jorgensen; un inocente disparo de Rodrygo , repelido por el pie de Pau, en el que el brasileño tenía una clara situación de gol; y un mal golpeo de Valverde, tras una internada de Mendy en la que asistió al uruguayo, que con el interior de su bota derecha la mandó por encima del larguero. Tampoco en el intercambio de golpes, especialidad de la casa, lograba ser superior el Madrid. Como en el partido de Liga de hace dos semanas o en el clásico del pasado domingo, los blancos volvían a perseguir sombras. Presionan descoordinada, a destiempo y sin intensidad, caldo de cultivo para el fútbol de asociación del Villareal, que con la pelota es un equipo de sumo talento. Parejo siempre recibía el balón y se giraba sin ningún madridista a su lado, ni siquiera cerca de ello. Baena y Capoue entraban por los pasillos interiores como por los de su casa. Nacho y Militao achicaban aguas por todos lados. Y nadie, absolutamente nadie, pegaba un grito de rabia. Caras de frustración, protestas de impotencia y Ancelotti masticando chicle más fuerte que nunca, resignado. Tampoco los esfuerzos de Camavinga por no irse al descanso, como es costumbre, con amarilla. Un partido más, el francés vio cartulina la primera mitad, en esta ocasión por un claro agarrón a Capoue en el inicio de un contragolpe por parte de los castellonenses. Cambio de guión La remontada del Madrid tuvo como embrión una doble lesión de los de Setién. Albiol ya no salió del vestuario tras el descanso por problemas musculares. Foyth, kryptonita para Vinicius, también se tuvo que marchar por la misma dolencia, solo seis minutos después de la reanudación. Dos piezas fundamentales en el engranaje defensivo del Villarreal, cuyos recambios -Cuenca y Mandi- suponían un evidente bajón de calidad, al que se le unió un bajón físico en los locales y la rebeldía de ese animal herido que era el Madrid, como Setién lo definió en la previa. Las entradas de Asensio y Ceballos fueron el otro click en el cambio de guión. Kroos y Rodrygo se marcharon enfadados al banquillo, y hasta Ancelotti tuvo que recriminar al brasileño su actitud en el cambio, pero la realidad en que Carletto agitó el árbol con acierto. Balear y utreano le dieron desborde, piernas y verticalidad, y entre los dos voltearon la eliminatoria. En el 57, Ceballos asistió a Vinicius, que con el interior de su bota derecha batió a Jorgensen. Doce minutos después, en el 69, un centro del ’23’ blanco, rematado en primera instancia por Benzema lo acabó remachando a la red Militao . En el 86, ambos le pusieron el lazo a su exhibición. Asistencia de Asensio para Ceballos y este, desde el punto de penalti, sacó el palo de golf y la puso pegada al palo. Golpe de autoridad del Madrid y de realidad para Ancelotti, que tiene más plantilla de la que él se ha imaginado en las últimas semanas.