Darius Thompson (Tennessee, 27 años), primer curso en España, atiende a ABC antes de medirse al Barça por la cima de la Euroliga (20.30, Dazn). -¿Cómo se encuentra el equipo antes de medirse al Barcelona? -Lo estamos haciendo muy bien. El equipo ha estado muy concentrado, venimos de hacer un diciembre muy satisfactorio. Pero ahora viene lo difícil. En enero se sufren bajones. Tenemos que mantener nuestra actitud, trabajar duro y continuar mejorando. -¿Hablan de títulos en el vestuario? – Realmente, no. Vamos día a día. Queremos ganar cada partido, entrenar bien cada día y ya veremos qué pasa. -¿Cuál es la clave de la exitosa temporada del Baskonia? -Jugar como equipo es nuestra mejor virtud. Los rivales no saben quién va a ser el jugador diferencial porque cualquiera de nosotros puede tener una gran noche en ataque. Eso es lo que nos hace fuertes, estamos aquí para apoyarnos los unos a los otros. No importa si alguien tiene un mal partido. La unidad es algo genial. -Segundo máximo asistente de la ACB, segundo jugador con más robos en la Euroliga… ¿Esperaba un impacto tan inmediato? -No esperaba nada. Solo quería crecer como jugador en un país como España y prepararme para competir contra los mejores de Europa. -¿Se está adaptando a la vida en Vitoria? -Es increíble. La vida aquí es muy relajada. Muy parecida a la que tenía en Estados Unidos. La gente ha sido muy amable. Cuando nos ven paseando por la calle se acercan a saludarnos y nos preguntan si necesitamos ayuda. -Ha jugado en Italia y en España. ¿Dónde está la mejor comida? – Si no digo Italia mi familia me mata. Me encanta la española, pero solo puedo responder que a la italiana es muy difícil decirle que no. -Antes de fichar por el Baskonia jugaba en el Lokomotiv ruso. ¿Cómo vivió la invasión de Ucrania desde allí? -Fue muy complicado. Estábamos en una gran temporada y teníamos opciones de ser campeones en la Eurocup. Y entonces la guerra estalla. Simplemente intenté asumir lo compleja que era la situación. Fue muy difícil. -Y entonces aparece el Baskonia -Sí, fue cuando volví a Rusia para la pretemporada, mi agente había estado hablando con varios equipos. Me alegré cuando me dijo del interés del Baskonia. Había hablado con Achiles Polonara, con el que tengo una gran relación, y me había dicho que el equipo era genial y jugaba Euroliga. Él creció mucho aquí y yo quería encontrar un lugar en el que dar el siguiente paso de mi carrera. El equipo tiene entrenadores personales para desarrollar tus habilidades, algo no tan común en Europa. Eso fue diferencial a la hora de venir. -Esta Euroliga está siendo especialmente disputada. -Todos los partidos están siendo muy difíciles, no importa quién seas. Si no estás preparado, la noche se te va a hacer muy larga, da igual si estás en lo alto o lo bajo de la clasificación. Cada vez hay más estrellas en la competición. Es genial. -¿Cual es el campo en el que es más difícil competir? -Aún no he jugado en todos. Pero en Kaunas aprietan mucho y en Belgrado vivimos un ambiente muy duro, el más difícil por ahora. -Dice que es profesional gracias a su padre. -Sí, era entrenador, fue jugador, y me inculcó el baloncesto desde pequeño. Me llevaba a sus partidos, me permitió vivir mi sueño y me enseñó mucho.