Efecto no calculado

Si el paro se pudiera abolir por ley, ¿le cabe alguna duda de que los gobiernos no hubiesen intentado hacerlo? El problema es que abolir el desempleo tiene un costo. Las empresas tendrían que asumir plantillas que no podrían pagar, entrarían en pérdidas y tendrían que ser subsidiadas o quebrarían. Es un caso de efecto contraproducente o no calculado. La economía, que es un sistema de equilibrios no siempre evidentes, está llena de ejemplos. Esta misma semana lo veremos con el Salario Mínimo Interprofesional (SMI): ¿por qué no subirlo a 3.000 euros? ¿O a 4.000? Una de las interrogantes para la que los economistas todavía no tienen respuesta es el aparente desacoplamiento que se ha producido entre la evolución del PIB y el empleo en España. El Gobierno insiste en que nuestro modelo económico ha cambiado y ahora es más resiliente, sin estar muy claro que significa eso. El trabajo de los buenos economistas no es repetir lo que dice el Gobierno, sino buscar evidencias. Hay además una subinterrogante: los expertos que siguen el mercado laboral quieren dilucidar si la represión legal de la temporalidad que supuso la reforma de Pedro Sánchez, ampliando la perspectiva del contrato fijo discontinuo, tendrá un coste en términos de empleo. Esto no es fácil de deducir de las cifras de paro registrado, sobre todo cuando estas no recogen cuántos fijos discontinuos están inactivos. La vicepresidenta Díaz ha prometido subsanar esto. Pero incluso así, y dado que las personas pueden tener más de un contrato, el indicador adecuado es el número de horas efectivamente trabajadas que surge de la Encuesta de Población Activa (EPA), la última de las cuales se publicó el jueves, y de la Contabilidad Nacional publicadas al día siguiente. Y lo que nos dicen los datos es que pese a que estamos en cifras récord de ocupación (20,4 millones de personas empleadas), las horas trabajadas evolucionan muy por debajo y están en los niveles que teníamos en 2018. Es decir, tenemos más empleos que requieren menos horas. Este desacoplamiento empezó en 2019 y se agravó con la pandemia, pero la brecha hoy no se está cerrando, sino ampliando. MÁS INFORMACIÓN La ocupación cae en 81.900 personas y el desempleo crece en 43.800 parados al cierre de año por el freno de la economía española Es posible que parte de lo que está sucediendo sea resultado de la reforma laboral que, efectivamente, permite crear contratos considerados ahora fijos que incluyen cobrar el paro, pero también puede ser el resultado de la implantación del teletrabajo o de las bajas por enfermedad. En el último informe del Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo que publica Fedea, hay un dato relevante: «Entre julio y septiembre, 504.700 asalariados privados no trabajaron por enfermedad, accidente o incapacidad laboral, un 40% más que en el mismo periodo de 2019». ¿Los españoles tienen peor salud o es el sistema sanitario el que genera menos cuidados? Y, por último, ¿qué está pasando con la evolución del empleo y los salarios? ¿No será que la importante moderación salarial que tenemos ha contribuido a un nuevo reparto del empleo? [email protected]

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Author: Pablo Perez