El camino digital a medio recorrer hacia el destino de un sector social profesionalizado

El sector social se encuentra en plena transformación tecnológica. La pandemia también supuso un fuerte impulso en la digitalización de las entidades no lucrativas sirviendo además de palanca para rediseñar su operativa y estrategias. Están además incorporando los nuevos canales de comunicación que ofrecen las redes sociales y las herramientas de marketing digital para impulsar sus estrategias online con el fin de captar más fondos. Pero, a pesar de los cambios ya producidos, aún queda mucho camino por recorrer en la adopción de estas nuevas herramientas y sobre todo, en saber aprovechar su potencial para transformar el modo de funcionar y de atender a las personas. «Las fundaciones, como otras organizaciones, tuvieron que adaptar sus actividades y servicios de un día para otro a la situación de confinamiento. Para algunas supuso una paralización inicial de algunas actividades, pero la mayoría se adaptaron y digitalizaron sus actividades», afirma Silverio Agea, director general de la Asociación Española de Fundaciones (AEF). No obstante, recuerda que el Covid supuso una aceleración de procesos que estaban ya en marcha, no sólo en la implantación del teletrabajo. «La AEF ya había hecho análisis sobre el impacto de la digitalización y el grado de madurez digital de las fundaciones antes de la pandemia y contaba con una comisión de transformación digital», resalta. Pero reconoce que a pesar de todo lo que se ha avanzado, «la digitalización se sigue encontrando entre los retos del sector. Depende obviamente de las dimensiones y naturaleza de cada fundación como sucede con las empresas», matiza. Crecimiento Según el II Barómetro digital del Tercer Sector, realizado por ISDIgital Foundation, la fundación de la escuela de negocios ISDI, en colaboración con el Programa Talento Solidario de la Fundación Botín, en torno a 27.000 entidades sociales forman el Sector Social activo en España, dando empleo a más de 2 millones de personas, entre voluntarios y empleados, y atendiendo a casi 12,9 millones de ciudadanos que viven en riesgo de pobreza y exclusión social. Su aportación al PIB es del 1,45 %, lo que lo coloca al nivel de sectores como la metalurgia o las telecomunicaciones. Dicho informe señala que el sector social aún no ha interiorizado las ventajas y los beneficios de la transformación digital, así como la necesidad de adaptarse a la sociedad digital, a la que ven como un objetivo y no como un proceso interno imprescindible y urgente. Indica igualmente que la mayoría de las ONG están iniciándose aún en ese proceso. A la hora de hablar de la implementación de las herramientas digitales en las fundaciones, el director general de AEF indica que «es necesario definir qué es digitalización en cada fundación y cuáles son las herramientas necesarias y apoyarse en expertos». Y recuerda que la digitalización es una inversión, y eso tiene un coste. «A la AEF le ha costado mucho, por ejemplo, que se reconociera que, como pymes, porque lo son, las fundaciones puedan tener acceso al kit digital, aunque hubiera sido deseable adaptarlo», puntualiza. El sector también tiene aún grandes expectativas con los fondos NextGen, «pero en algunas convocatorias específicas para el sector no han tenido en cuenta la diversidad del Tercer Sector y en algunos casos el plazo de solicitud ha sido escasísimo. Ahora se ha lanzado el Perte de economía social y de los cuidados y tendremos que ver cómo se implanta», puntualiza. Desde la AEF creen que con una mayor digitalización el sector gana credibilidad. «Las fundaciones deben ser organizaciones profesionalizadas y tienen que invertir en ello. Están muy atentas a todo lo que representa la digitalización en la sociedad además de a adaptarse organizativamente», señala Silverio Agea. Captación de fondos En los primeros meses de la pandemia, con la gente confinada, hubo un importante aumento en la captación de fondos para distintas entidades del tercer sector, especialmente aquellas relacionadas con los temas de salud. «La conciencia y la sensibilidad de la gente estaba muy alta», subraya Fernando Morón Limón, director gerente de la Asociación Española de Fundraising (AEFr). En los dos años siguientes las nuevas estrategias de captación de fondos han vuelto a convivir con las tradicionales, tales como el telemarketing, los eventos o el contacto directo con las personas en la calle. «Y el Bizum es hoy un modelo de donación muy utilizado, por ser ágil, rápido y permitir elegir la cantidad donada», añade. Desde esta asociación recuerdan que «no puedes hacer captación digital si no estás bien preparado». Es decir, recaudar fondos por nuevos canales conlleva en sí digitalizar algunos aspectos de la propia estructura de la organización. Por ejemplo, «se debe contar con una web adaptada a la captación de socios y donaciones y la estructura digital que te permita la obtención de las mismas, como una página de pago, un formulario en la web con todos los parámetros establecidos…», indica Morón. Señala igualmente que «cada proyecto necesita un desarrollo digital diferente y las ONG deben digitalizar en las medidas de sus posibilidades». Y es que los fondos de libre disposición no son muchos, y «la digitalización necesita inversión». El acceso al kit digital puede dar alas a estas entidades, aunque no se ha adaptado a sus características El pasado mes de octubre la AEF organizó la tercera edición del Digital Fundraising HUB en donde se puso de manifiesto que las entidades no lucrativas se enfrentan a tres desafíos: la innovación para implementar nuevos formatos de colaboración que traen nuevos modelos de financiación; potenciar el compromiso de socios y donantes; y atraer a públicos más jóvenes. De ahí que se animase a ONG y fundaciones a centrarse en la transición hacia la digitalización de su actividad y del ‘fundraising’ una vez que nos dirigimos hacia una economía digitalizada. Por su parte, la Fundación Telefónica publicó el año pasado el «Libro Blanco de la Transformación Digital del Tercer Sector» en el que se apuesta por que cada entidad social pueda identificar qué precisa estratégicamente y cómo puede emprender su proceso de transformación digital desde su propia identidad y realidad organizativa, así como desde el contexto social en el que actúa. Durante el «Encuentro de Transformación Digital del Tercer Sector», organizado por dicha fundación en el mes de julio, el director de Acción Social y de Voluntariado de Fundación Telefónica, Carlos Palacios, alertó de la brecha digital que ha creado en los grupos más desfavorecidos la irrupción acelerada de la Inteligencia Artificial, el big data y otras tecnologías punteras, por lo que animó a los distintos actores del mundo asociativo a «iniciar esta transformación, cada uno a su ritmo». También recordó que «la verdadera digitalización no es solo capacitación y formación, sino entender de verdad para qué sirven esas herramientas».

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Author: Pablo Perez