El IGSS:  alto presupuesto 2023 y la urgencia de mejor servicio

–Pero no se preocupe –comentó ella, aquí no es nada sorprendente, casi todos sufren un ataque similar, cuando vienen por primera vez. ¿Es la primera vez que usted viene?. Cuando el sol cae sobre el tejado la madera produce ese aire excesivamente enrarecido. El sitio no es lo más conveniente para poner despachos, por más beneficios que ofrezca en otros sentidos. Apenas sentirá este ambiente opresivo si viene por segunda o tercera vez. Franz Kafka, El Proceso.

Lamentablemente ambos se enfrentan a un absurdo burocratismo y tramitología, a colas, a papeleo innecesario y largas esperas para solventar necesidades cruciales de la política social de hoy en día.

Publico de nuevo mis posturas ante el IGSS con extractos de mis parlamentos con la única arma que debiera tener un directivo designado: sus propuestas y el respeto institucional de autoridades menores y de los pares por impulsar transformaciones principalmente en el servicio al afiliado. En la vida moderna cuando se habla de presupuesto en el ámbito público los resultados son los que cuentan y ello depende de varios temas: primero una adecuada gobernabilidad, segundo el impulsar el mérito y la carrera profesional al interior, y tercero emprender diagnósticos para eficientizar el servicio, tomando ventaja de la tecnología y de las inversiones públicas. El afiliado cuando entra a cualquier instalación tiene derecho a ser bien recibido y con cordialidad y todo esto depende de un Estado Social, que no existe en la Guatemala de hoy.

El pasado viernes 23 de diciembre fue publicado en el Diario de Centroamérica el  presupuesto del seguro social. Se trata de un monto  significativo de Q21 mil 240 millones. Sus reglamentos bien indican que la grasa administrativa -o sea los burócratas de apoyo a las labores sustantivas- no debe sobrepasar el 10 por ciento. Lo demás debe estar completamente dedicado a dos áreas sustantivas: el servicio de prestaciones médicas y el de pensiones o prestaciones pecuniarias como se le llama allí adentro. Lamentablemente ambos  se enfrentan a un absurdo burocratismo y tramitología, a colas, a papeleo innecesario y largas esperas para solventar necesidades cruciales de la política social de hoy en día.

Para mejorar el servicio se necesita de tecnología e inversión pública. Se debe contar con instalaciones amplias, nítidas, que sean asequibles para gente con diversos problemas de salud y discapacidad. Haga  usted una visita  al Hospital General de Enfermedades, al Ceibal o bien a Autonomía y se dará cuenta del calvario de movilidad que ello representa, al igual que las unidades de Pamplona, en donde ya debiera existir todo un complejo moderno de instalaciones y de inversiones públicas, pero no las hay. 

La mayoría son instalaciones vetustas como la Policlínica del centro histórico, en donde dicho sea de paso hay que pasar sí o sí, como prerrequisito para quedar registrado en otra de las grandes unidades referenciales de las especializaciones más diversas. Antes de entrar al IGSS prensa libre me hizo una entrevista y hoy corroboro mi hipótesis: es una adecuada gerencia y eficiencia administrativa lo que el IGSS necesita y lo sigue necesitando.

De los Q21 mil 240 millones indicados llama la atención lo bajo del rubro de inversión pública e infraestructura por administración. Ello está incluido en el denominado Grupo 3 que se denomina Propiedad, Planta, Equipo e Intangibles. Tal Grupo únicamente cuenta con Q42.1 millones, o sea el 0.2 por ciento del total de presupuesto. Y el mismo tan sólo corresponde a mobiliario, no se detalla nada de estudios de preinversión, mucho menos inversiones tangibles en el camino.

En años anteriores se firmó un acuerdo con una de las unidades de proyectos de Naciones Unidas -UNOPS- y se programaron 400 millones de dólares para la construcción de infraestructura. En el presupuesto se considera un misceláneo de asignaciones globales por Q.5 mil 492 millones para atender diversos temas en los que podrían estar incluídas transferencias a UNOPS; sin embargo, debe tenerse en cuenta que los tales Q21 mil millones no se harán efectivos porque del aporte del Estado a lo solicitado,  queda  una cuenta por cobrar. Al fisco se le solicitaron Q4 mil 701.3 millones, según el presupuesto indicado. Pero revisando lo que al Ministerio de Finanzas se le ocurrió otorgar nos muestra únicamente Q1 mil 399 millones; es decir aquí se genera una brecha o déficit de Q.3 mil 301 millones, que deberá descontarse en meses posteriores, incluso para pagarle menos a la Contraloría General de Cuentas por una cuota de inspección hacia una entidad que tampoco se ha modernizado en sus métodos de control e impide la modernización tecnológica con su papeleo medieval.

Hace poco, la Junta Directiva autorizó una migaja de aportes de tiempo cuando no se tienen cubiertas las 240 cuotas para optar a la jubilación, y dicho sea de paso dejó sin cobertura de salud integral a los jóvenes que están entrando al régimen de trabajo a tiempo parcial. Nos quedamos aquí con afirmar que urge un Observatorio de la Seguridad Social. En mi tiempo bien recuerdo los bloqueos de unos cuantos directivos, celosos que un cuerpo visor y paralelo les estuviera contando las costillas. Urge el poder ciudadano. Urge más democracia, más derechos sociales y forjar ciudadanía.







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Édgar Balsells

Un interesado en la acción colectiva. Socio y fundador de Consultoria y Asesoria Centroamericana.

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Author: Maria Suarez