PESTAÑA eslovenia-espana-mundial2023-balonmano-segunda-fase Crónica 4 Está España clasificada para los cuartos de final con otro soberbio ejemplo de actitud, concentración y sacrificio. Se jugó con superioridad, con desconexiones y con orgullo. Todo en un otro partido duro que, no obstante, tiene el premio de estar ya en cuartos, entre las ocho mejores selecciones, y con plaza en el preolímpico. Y sin pasar por el peaje de Francia (domingo, 21 horas). Había mucho en juego contra una selección a la que se había ganado en 16 de los 21 partidos precedentes, pero que también había puesto en muchos aprietos en las semifinales del Europeo 2022, y ni Jordi Ribera ni los jugadores querían despistarse. Se ganó ante Polonia con sufrimiento, y uno de los deberes que se había sacado de ese triunfo es que se habían facilitado demasiadas jugadas de ataque para los rivales. Esta España que mejora cada minuto que pasa atraída por las medallas, interiorizó aquellos huecos y cerró los brazos con hermetismo. Guardiola y Peciña fueron un fortín que dio confianza a Pérez de Vargas para volver a ser imprescindible cuando quedaba alguna rendija. Al ataque, aunque Lesjac protagonizó el vídeo del día, con tres paradas en la misma jugada, Álex Dujshebaev se inventaba maravillas con la zurda para que el marcador se mantuviera con ventaja para el conjunto nacional, y con cierta holgura en los primeros minutos. Pero sabían los jugadores que no sería tan sencillo. Llegaron instantes de la zozobra tras el primer cuarto de hora; otra vez Lesjak minando la moral de Dani Dujshebaev y Kauldi Odriozola. Ribera pedía continuidad, algo más de rapidez en los pases. Pero los eslovenos habían encontrado las costuras y comenzaron a tirar del hilo: algunos desajustes en defensa provocados por Bombac, menos efectividad en los lanzamientos –Lesjak se hizo enorme– y Eslovenia, cada vez más cómoda ante el juego español, deshizo los cinco goles de desventaja para irse al descanso con empate (15-15). Todo empezaba de cero en la reanudación. Como si fuera otro partido, pero con media hora de desgaste. Los de Uros Zorman encontraron aire y alas después de la remontada y se pusieron por delante por primera vez en el partido. Tiró Ribera de la veteranía de Cañellas y de la contundencia de Dujshebaev. Y los jugadores, de casta, esfuerzo y piernas. Por fin robos de balón para darle la vuelta al choque; brillante juego con los pivotes para recuperar las sensaciones; las alas de los extremos y las paradas de Pérez de Vargas para llenar el depósito de confianza y goles con 20 minutos por delante. Amplió la ventaja hasta cinco goles un Dani Dujshebaev espoleado por su padre Talant en la grada, tapado su hermano tras hacer tanto daño en la primera mitad; se unieron a la resurrección Casado, Figueras, Solé y Odriozola desde los siete metros. Todos suman en este equipo. Hubo renta para el alivio, pero también concentración máxima en los últimos diez minutos. No quería más errores Ribera, ni bajones los jugadores. Querían los cuartos, y el preolímpico. España ya está ahí, entre los ocho mejores.