España choca con Dinamarca en semifinales

Se queda España atrapada en las semifinales del Mundial, bloqueada por la falta de chispa al ataque, por el cansancio que se arrastraba del partido ante Noruega y por un Niklas Landin que lo paró todo, incluso este empuje de orgullo y carácter de este equipo que, sin embargo, se levantarán mañana con la mente puesta en conseguir el bronce mundial. Ese que se saboreará en el futuro. ESPAÑA 23 – DINAMARCA 26 Mundial de balonmano | Semifinales España Pérez de Vargas (1); Maqueda, Fernández (3), Solé (4, 3p), Cañellas (2), Guardiola, Peciña; Alex Dujshebaev (3), Figueras (1), Serdio (3), Casado, Valera (1), Sánchez-Migallón (1), Daniel Dujshebaev (1), Odriozola (1). Dinamarca Niklas Landin (Moller); Magnus Landin (2), Saugstrup (5) , Gidsel (3) , Hansen ( 4, 2p), Pytlick (6), Kirkelokke (1); Jacobsen (3), Mollgaard, Hald (1) , Jorgensen (1) Marcador cada cinco minutos 3-3, 4-6, 5-9, 7-10, 10-12, 10-15 (descanso); 13-17, 15-20, 17-20, 20-21, 20-23, 23-26 (final). Árbitros Schulze y Tonnies (Alemania). Excluyeron a Maqueda (dos veces) y Odriozola por España y a Magnus Landin, Kirkelokke y Saugstrup por Dinamarca. Para darle una vuelta de tuerca a lo que estaba funcionando a la perfección, y para intentar desequilibrar la estructura primigenia de Dinamarca, Jordi Ribera sentó a los dos Dujshebaev al inicio, a la pista Maqueda y Pol Valera, que no habían sido del equipo titular durante el campeonato. Habían sido 48 partidos anteriores, con 21 triunfos para los nórdicos, pero no el último, en las semifinales del Europeo 2022; ni tampoco el de aquel otro mundial de grato recuerdo para la selección nacional: el de 2013, cuando se doblegó a los daneses para lograr el segundo título mundial. Han pasado diez años y los dos equipos han evolucionado, obligados en cambios en determinados puestos por la edad, pero igual de firmes en la esencia. Y aunque siempre aparecen Mikkel Hansen y compañía como los favoritos a todo, campeones de los dos últimos mundiales; pero no se valorará lo suficiente hasta que no estén las 15 semifinales en los últimos doce grandes torneos, nueve medallas, y una posibilidad de ampliar el palmarés el domingo ante de un Mundial con otra lección de la esencia de esta selección: perfil bajo, humildad, compromiso y orgullo. Son muy duros, aceptaba el vestuario, que vio cómo Joan Cañellas, un guía magnífico durante este Mundial, se sentaba renqueante a los dos minutos de encuentro –recuperado para el final de la primera parte–. Un bloque de hormigón en la defensa. Y para mayor agonía, detrás de esa muralla un Niklas Landing que se hizo infinito. Ahí, brazos también cansados de los cuartos, chocó España una y otra vez. Maqueda, Casado, Solé y hasta los hermanos Dujshebaev veían escurrirse las opciones de gol en manos del portero danés. Mientras Pytlick y Saugstrup Jensen empezaron a abrir un precipicio: cuatro goles de ventaja (6-10 al minuto 18) que no fueron más gracias a un Pérez de Vargas que supo contener las ganas daneses y mantener a los suyos dentro del partido. También Ribera lo intentaba con la pizarra, consciente de que todavía pesaban quizá los 80 minutos de desgaste ante Noruega y que los daneses, sin embargo, apenas habían pasado apuros en sus encuentros, capaces de romper los choques y ponerse con ventaja suficiente como para no tener que sufrir en las segundas partes: 43-28 a Bélgica, 36-21 a Bahréin, 34-21 a Túnez, 33-24 a Estados Unidos, 30-25 a Egipto, 40-23 a Hungría y solo un partido tenso, ante Croacia 32-32. Pidió Ribera más ayuda atrás, solidez para poder ser España al contragolpe. Ahí siguió haciendo los deberes Pérez de Vargas, ahí comenzó a aparecer Ángel Fernández desde el extremo, ahí se jugó con defensa 5:1 con Kauldi Odriodola que desestabilizó a los daneses y asomaron las piernas para recuperar cierta desventaja, apretando el marcador a solo un gol. Pero se diluyó en una acción con la pelota parada. Landin simuló que Dani Dujshebaev le había disparado al rostro, pero el VAR negó la versión del danés. Sin embargo, la tensión del encuentro se tradujo en una serie de empujones y un parón en el buen hacer de España que desequilibró al conjunto nacional. A partir de ahí, la reacción española se paró y los daneses volvieron a dar el estirón, 15-10 al descanso. Como ya sucedió ante Noruega, España no iba a dejar de pelear, confiados los jugadores en que Landing bajaría su efectividad y había que seguir ahí para cuando eso sucediera. Ante los problemas, soluciones; y Ribera ofreció las fórmulas para desatascar el tapón al ataque. Pérez de Vargas, que no sabía cómo impulsar a los suyos y hasta marcó de portería a portería, el infatigable Odriozola, Sánchez Migallón, Solé, Cañellas y Serdio trasladaron la pizarra a la pista. Parcial de 3-0 para que daneses comenzaran a sentir la presión de que este rival iba a acecharlos hasta el final (21-20 en el minuto 50). Pero había más frescura en las ideas y, sobre todo, en los cuerpos de los daneses. Reacción inmediata a ese 0-3 con un 4-0 que alejaba las opciones españolas, apelando la selección al espíritu que los levantó ante Noruega: a un minuto, dos goles abajo, tiempo muerto, fórmulas. Un siete metros. Pero Landing, otra vez Landing, cerró el telón y la semifinal. «En la primera parte hemos fallado muchos lanzamientos, Landin nos ha parado mucho. Ya en la segunda hemos jugado mejor, con Gonzalo que ha parado muchísimas, nos hemos puesto a un gol, pero no ha podido ser. Estamos jodidos, pero hay que seguir. Lo hemos intentando todo», comentó Kauldi Odriozola tras el choque.

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Author: Pablo Perez