PESTAÑA espana-montenegro-grupoa-mundial2023 Crónica 4 El primer partido siempre cuesta. Desengrasar los músculos que tienen que cambiar del modo entrenamiento al modo competición. Y ante una Montenegro, como lo harán después Chile e Irán, que salen con todo ante España, el coco del grupo A. Pero España cumple con la victoria ante los montenegrinos y suma los dos primeros puntos del torneo. Alegría para empezar y deberes propios después de un estreno en el mundial. Fueron dos minutos iniciales sin anotar, atascados al ataque y sin los brazos afinados tampoco en defensa. Tan lento el comienzo que la selección montenegrina encontró el hueco una y otra vez para ponerse con un marcador a favor. Sabían de la peligrosidad de Branko Vujovic, máximo anotador del encuentro, y fue un toque de atención para esta España que siempre necesita minutos para calentar la maquinaria. También el seleccionador, Jordi Ribera, activó al equipo desde el banquillo, con rotación en la portería en los primeros minutos para calentar las manos. Pero a los diez minutos, los nervios se sacudieron con lanzamientos de Álex Dujshebaev y paciencia. Empate en el marcador y tiempo para estructurar el estilo español. La portería comenzó a ser importante y los goles fueron cayendo del lado español. Al descanso, 15-12. Respiro pero no demasiado. Había que ajustar acciones. Empezaron a multiplicarse por fin las ocasiones, pero Simic se convirtió en líder indiscutible de Montenegro. Una y otra vez chocaban las intenciones de los hermanos Dujshebaev. Pidió más paciencia Ribera. Estaba todo bien, solo había que afinarlo. El partido se quedó en pausa, marcador sin moverse durante tres minutos. Impecable Simic, estupendo Pérez de Vargas. Y con la puerta cerrada, el origen del balonmano español, ese que tiene denominación de origen: recuperaciones, carreras, goles de precisión porque Montenegro dejó su portería vacía en la mayoría de sus ataques. No se pudo despegar del todo el conjunto español, aunque tuvo opciones para poner una renta de cuatro goles, pero por sensaciones el control del encuentro era suyo. Fiel a su estilo, que el campeonato es muy largo, Ribera repartió juego y minutos. Tarrafeta se lució en una jugada en la que lo hizo todo él para sumar ese tercer tanto de renta y aliviar un poco más al personal. Porque en la retaguardia las recuperaciones continuaban en un porcentaje altísimo. Kauldi Odriozola se multiplicó al ataque y sobre todo en defensa. Ángel Fernández puso ese cuarto gol de ventaja para desequilibrar por fin la fortaleza de Simic. Y para que la confianza se quedara pegada un poco más en los chicos de Ribera. No hubo respiro ni alivio prolongado, había renta de cuatro goles y se mantuvieron las recuperaciones, dieciséis pérdidas de balón montenegrinas en 50 minutos. Pero seguían ahí. «Sin pérdidas», repetía Ribera en el último tiempo muerto. No las hubo, y sí goles a la carrera, la marca España. Ampliada la ventaja en el marcador con un Odriozola soberbio que se desató por fin al ataque. Empieza España con alegría y los dos primeros puntos. No hay sorpresas y sí ya cogido el tono del torneo. Nervios desengrasados y apuntes para mejorar el sábado ante Chile.