Las protestas en Venezuela tienen como denominador común la pauperización del salario. Lejos se encuentra el Estado de poder cumplir lo establecido en artículo 91 del texto constitucional. La remuneración percibida no le permite al trabajador hoy “vivir con dignidad y cubrir las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales” como reza el incumplido contrato social.