De acuerdo con lo dispuesto en la constitución venezolana, el pasado 12 de enero del presente año, Nicolás Maduro pronunció su mensaje al país. Esto se hizo tradición en la Venezuela, aún durante el tiempo sometida a las dictaduras militares y, con la llegada de la radio y televisión, con mayor razón. El gobernante de turno hacía un balance de su gestión anual, algunos esbozos del futuro, y se proyectaba a la opinión pública, a pesar de encontrarse maniatada, reprimida y sojuzgada. Era el aguaje de aquellos tiempos, pero no olvidaron las formalidades del caso. Algo distinto ocurrió en la era democrática.