Sara Correyero, Mick Wijnen y Daniel Pérez se conocieron hace más de cinco años mientras hacían la tesis doctoral en la Universidad Carlos III. El objeto de estudio eran los mecanismos de «propulsión eléctrica a través de tecnologías plasma», explica Correyero. Trabajaban en un GPS lunar, al que denominaron ‘Lunar Position System’. Tal fue el éxito de este trabajo de investigación que, cuando en 2017 acudieron a una conferencia en Atlanta, Estados Unidos, recibieron el premio ganador. «Fue un grandísimo hito para nosotros porque conseguimos presentar una idea bastante visionaria que fue reconocida en un evento tan importante como es la Conferencia Internacional de Propulsión Eléctrica», indica Correyero. Pero mientras trabajaban en esa investigación, se dieron cuenta de que las demandas del mercado espacial eran completamente diferentes . «Las tecnologías plasma que estábamos desarrollando no estaban preparadas para el mercado, no eran suficientemente eficientes y no iban a ser competitivas», asegura Correyero. «Teníamos que desarrollar algo nuevo, que fuera completamente disruptivo y capaz de competir con lo que ya había en el sector», añade. Fue ese momento en el que decidieron lanzarse a la creación de su propia aventura empresarial. Y así nació la startup Ienai Space . En 2019, eran solo ellos tres, Correyero (CIO de la compañía), Wijnen (CTO) y Pérez (CEO), los que trabajaban en la empresa. Pero el proyecto ha ido creciendo y consolidándose y ya son un equipo de 13 . Esperan acabar el año superando la veintena de personas. Noticia Relacionada estandar Si Cohetes descontrolados reingresando en la atmósfera: una estrategia que no solo sigue China Patricia Biosca El 80% de la basura espacial que ingresa de nuevo en nuestros dominios son partes inservibles de lanzadores. Pero el problema no es que entren, sino que se queden fuera Su actividad está centrada en los sistemas de propulsión de los satélites, mecanismos diferentes de los lanzadores. La tecnología que desarrollan en esta pyme madrileña, localizada en Leganés, va integrada en los propios satélites que se mandan al espacio , de forma que pueda otorgarles capacidades de movilidad. «Solemos compararlo con los camiones que transportan mercancías, justo en el momento en el que hacen el servicio de última milla», explica Daniel Pérez, cofundador y CEO de esta compañía emergente. Durante este tiempo, han recibido diferentes reconocimientos que avalan todas sus labores en innovación. El último de ellos fue el Premio de Innovación Aeronáutica 2022 que les ha entregado el Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España. Fue gracias a Athena , un sistema de propulsión eléctrica que puede embarcarse en prácticamente cualquier plataforma. «Hemos sido la primera empresa en poner en órbita un sistema de propulsión espacial desarrollado íntegramente en España», indica Correyero. Lo hicieron el pasado 1 de octubre, a bordo de la misión Alpha-2 de la empresa americana Firefly . Al ahorrarse el peso de las grande masas de propelente, este tipo de lanzadores eléctricos son más ligeros y menos costosos que los clásicos propulsores químicos. Permiten a los satélites situarse en sus órbitas operacionales independientemente del lanzador, prolongar la vida de la operación del satélite, realizar maniobras de anticolisión o reentrar a la atmósfera terrestre al final de su vida útil. Athena, el primer propulsor espacial totalmente español lanzado a órbita ABC La inversión que consiguieron, a través de financiación pública y privada, asciende hasta los dos millones de euros. Es una cantidad pequeña comparada con el presupuesto que suele manejarse en el sector espacial. Los fundadores de Ienai Space lo atribuyen a su «eficiencia de capital». Uno de los objetivos a medio plazo que persiguen en Ienai Space es poder ofertar una solución al problema de la basura espacial generada por satélites en la que se incluya la capacidad de hacer control del tráfico en órbita. «Ahora mismo empieza a haber bastante tráfico de basura espacial y problemática con los satélites que se lanzan a órbita», asegura Daniel Pérez. Por este motivo, ellos decidieron focalizar la actividad de su empresa en mecanismos de propulsión eléctrica que ayudasen a mitigar la cantidad de residuos que flota en el espacio. El control de tráfico espacial que está a punto de llegar a la industria «va a requerir que los satélites tengan esos sistemas de propulsión y las capacidades de saber dónde están para evitar que haya accidentes en órbitas», indica el CEO de Ieania Space. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Basura espacial: el riesgo de quedarnos atrapados en nuestro propio planeta Y es que cada vez que hay una colisión entre estos mecanismos la cantidad de basura que se genera en el espacio es muy alta . Además, los residuos de ese primer choque pueden, a su vez, colisionar con otros satélites y provocar que haya aún más. Por ello, pretenden convertirse «en una empresa de referencia en lo que respecta a la movilidad espacial, no solo a nivel europeo, sino también internacional», asegura Correyero.