En el camino de la vida atravesamos momentos trascendentales e importantes que marcan épocas diferentes en el tiempo, pero que llevan una finalidad íntimamente relacionada en un plan establecido…..
Un plan de vida, es una visión general de vida, y que también lleva una misión de lo que queremos hacer de nuestra vida. Nacemos en una cuna que no escogimos y recibimos o no, desde niños una formación y valores espirituales, algunos tenemos una ventaja superior que otros, pero no existe un pretexto ni excusa para que no nos comprometamos y nos hagamos responsables del rol que escojamos en la vida.
Considerando que al llegar a la edad que nos permita razonar y tomar decisiones, vamos a desarrollar nuestro futuro. El conocimiento y sabiduría basados en la experiencia, tienen una relación directa en el tiempo, condiciones y ambiente de vida. De ello aprendemos y nos da los elementos para madurar o no, eso depende de cada persona.
Todas las personas tenemos un ciclo de vida, nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. En términos generales así funciona, sin embargo, ahora hay muchos que no les interesa la parte de reproducirse, al final una parte principal del propósito de vida, es dejar huella. Vamos a referirnos específicamente al tema a tratar en la presente columna; “Las etapas en la vida que estamos viviendo como familia…”
Gracias a Dios y por la experiencia de situaciones afortunadas y también desafortunadas de la vida, maduramos y tomamos las mejores decisiones en momentos justos y adecuados. Es por ello que formamos una familia con la gran bendición de Dios, y teniendo claro un propósito de vida.
Somos seres esencialmente espirituales, nuestra existencia es espiritual y el paso por este mundo es un abrir y cerrar de ojos de esta existencia. Estamos firmemente convencidos que el propósito de esta vida debe estar basado en hacer el bien, en promover y defender la verdad y la justicia con el aporte hacia los demás, lo que lleva un crecimiento espiritual que es de lo que se trata nuestra existencia.
Formé una familia con la bendición de Dios y formamos 3 hijos que son lo más importante de mi vida, tratamos de inculcarles valores de vida y una formación integral, espiritual, intelectual y física. El día de hoy damos gracias por sus vidas y por lo que son. El agradecimiento, la consideración y el respeto, son pilares de vida que nos engrandecen y bendicen en la vida dentro de una sociedad.
Hemos aprendido que la siembra y la cosecha son infalibles en la vida, vamos a obtener siempre lo que sembremos, nuestro ejemplo, dedicación, atención y amor a los hijos también tendrá un impacto infalible en sus vidas. Llegamos a la etapa en la que están tomando su camino según su plan de vida, y lo que sembramos en ellos sin temor a equivocarnos, tendrá sus frutos.
Ya lo estamos viviendo, ya tenemos la felicidad y la bendición de tener también un nieto que representa la extensión del núcleo familiar. Vemos con gran agradecimiento y satisfacción las bendiciones en nuestras vidas, estamos empezando el ciclo del “Nido vacío” en donde estamos cerca de encontramos con mi esposa nuevamente como cuando empezamos, solos los dos.
La diferencia son las prioridades, que al inicio de nuestra unión era formar una familia, pasamos la etapa de procrear y formar a los hijos, hacia esta nueva etapa de satisfacción para ver los frutos de haber creado en nuestros hijos personas de bien, felices y comprometidos en su vida, y así, reencontrarnos nuevamente nosotros en la etapa final de la vida.
Es una satisfacción y agradecimiento infinitos vivir esta etapa, en donde buscaremos seguir aportando a la vida, a la familia, amigos, al mundo y por supuesto siempre a los hijos…
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Carlos Rodas Minondo
Comerciante, Consultor en TI y gestión comercial, columnista periódico, Nacionalidad Guatemalteco y española, defensor de la verdad y la justicia.