En el Palau de la Música de Barcelona se presenta la Vuelta a España en un síntoma de normalidad y convivencia. La carrera ciclista se instala en Cataluña, como regresó hace una década al País Vasco, como sede de partida de su 89 cumpleaños el 26 de agosto próximo . Camino del centenario, la Vuelta se inclina por los colosos de montaña , puertos legendarios, antes que por su costumbre de los últimos lustros, las rampas de desniveles imposibles. Un recorrido que visita el Tourmalet y el Angliru y que concluye en la sierra de Madrid con una etapa nunca vista, 10 cimas de tercera categoría en una etapa de 208 kilómetros. Una subida cada 20 kilómetros, a ritmo de clásica. No es Cataluña una comunidad muy proclive a las competiciones de ciclismo. Desaparecieron carreras, la afición se dirigió hacia otros deportes y tampoco surgen ciclistas de nivel superior ( Marc Soler, el retirado Purito Rodríguez). Noticias Relacionadas estandar No ciclismo Lágrimas de Alejandro Valverde en el traspaso de poder a Enric Mas en el Movistar José Carlos Carabias estandar Si deporte y corazón «El fútbol es más duro que el ciclismo para el corazón» José Carlos Carabias Pero, según el organizador de la carrera Javier Guillén , Barcelona aúna todos los requisitos. «El pasado de la tradición, con los Juegos Olímpicos. El presente de liderazgo como capital mundial. Y el futuro verde en bicicleta como medio de transporte». La Vuelta 2023 subirá a Andorra para un primer final en alto (Arinsal), bajará por la costa mediterránea con una incursión en la España vacía , los páramos de Teruel donde se levanta el Observatorio de Javalambre que estrenó el gorrión Madrazo en 2019, y seguirá por las costeras Burriana, Oliva antes de la primer gran cuesta, Xorret del Catí y su rampa extrema del 22 por ciento donde Alaphilippe ganó en 2017. Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP 4140 Código APP En traslado a la meseta, habrá contrarreloj en Valladolid (25 kilómetros junto al Pisuerga). Pucela fue la sede de la primera etapa de la ronda en 1935, con salida desde Madrid. Se escala luego a la Laguna Negra, con las calles empedradas de Vinuesa y la cumbre en la provincia de Soria. Previo paso por Zaragoza (48 veces ya), el pelotón acudirá al Tourmalet, cima mítica, puerto de referencia mundial no solo para el ciclismo, sino símbolo de tantas cosas. Se sube por Bareges, la menos habitual, y en los Pirineos franceses espera otro coloso, el Aubisque, 17 kilómetros de montaña cortados a cuchillo por una carretera sinuosa y célebre. En los Pirineos navarros los ciclistas de la Vuelta recorrerán un puerto con mística, el Larrau, escenario de la debacle final de Miguel Induráin en la etapa que terminó en Pamplona, a las puertas de su casa como homenaje del Tour que perdió ante Bjarne Riis. Es la Vuelta los grandes puertos. En la tercera semana aguarda el Angliru, cita de categoría, primer puerto de España en dureza con sus 12 kilómetros, su desnivel medio del 10,6% y su dolor en la Cueña les Cabres (23%). La Cruz de Linares No quiere perder la Vuelta la costumbre de los descubrimientos y en 2023 habrá un final en alto nuevo: el puerto de la Cruz de Linares , en el centro de Asturias por la senda del Oso, 8,3 kilómetros al 8,6%. En el descenso hasta Madrid se anuncia la novedad más excitante de la ronda. Una etapa por la zona de El Escorial, con 10 puertos de tercera categoría en 208 kilómetros . En ese encadenado repiten Santa María de la Alameda, Robledondo y la Cruz Verde, una cima cada veinte kilómetros, nivel de clásica tipo Lieja o Tour de Flandes que pretende la organización se convierta en juez de paz de la carrera al estilo de lo que sucedió en 2021 con aquella etapa en Galicia diseñada por Pereiro y que acabó con la retirada de ‘Supermán’ López, ciclista entonces del Movistar. «Es una Vuelta llena de emblemas en la montaña: unos que han hecho historia, otros llamados a hacerla», resume Guillén.