Para poder aprobar en la Asamblea Nacional su proyecto de reforma del sistema nacional de pensiones, Emmanuel Macron tendrá que recurrir a un decretazo, muy polémico y arriesgado , o convencer a la derecha tradicional, para ganar la batalla parlamentaria contra la oposición radical de la extrema derecha, la extrema izquierda, socialistas, comunistas y ecologistas. La Constitución de la V República permite al jefe del Estado recurrir al artículo 49.3, que permite imponer una reforma, por decreto, si no se presenta un voto de censura, muy arriesgado, en este caso, con la calle y los sindicatos en pie de guerra. Con el 58 o el 60 por ciento de opiniones negativas o contrarias en los sondeos de opinión, y una mayoría social muy grande apoyando a los sindicatos, el margen de maniobra de Macron es escaso y frágil. Noticia Relacionada estandar Si ¿A qué edad se jubilan? Claves para comprender el proyecto de reforma de las pensiones en Francia Juan Pedro Quiñonero Cientos de miles de personas han protestado este jueves contra el proyecto estrella de Macron La extrema derecha de Agrupación Nacional (AN, ex Frente Nacional) es el primer partido francés entre los obreros y los jóvenes. Marine Le Pen, presidenta de AN, no ha dudado en denunciar muy agresivamente un proyecto que considera «injusto y peligroso». Unión callejera Durante la jornada de protestas, manifestaciones y huelgas del miércoles, se consumó una suerte de unión callejera: jóvenes y obreros, votantes de extrema derecha, se sumaron a las huelgas convocadas por las izquierdas. Se trata de una paradoja esencial : la Francia periférica, la Francia de las pequeñas y medianas ciudades, se considera víctima del ‘totalitarismo burocrático’ de la capital, París, donde se concentra el poder del Estado, en detrimento de la Francia rural, donde los agricultores también se consideran mal queridos. Por su parte, la extrema izquierda, socialistas, comunistas y ecologistas, que, en España, forman parte del Gobierno de Pedro Sánchez, hacen frente común contra Macron, en Francia. Las izquierdas están divididas y fragmentadas : Macron y la reforma pendiente les permiten curarse en salud, intentando crecer apoyándose en el rechazo social contra la reforma. Izquierda dividida El mismo día que Macron y Sánchez firmaron un nuevo tratado franco españo l, en Barcelona, los sindicatos y extrema izquierda (aliada francesa de Podemos y sus distintas familias), socialistas (aliados franceses del PSOE) y comunistas (aliados de grupúsculos presentes en el Gobierno español), consiguieron ganar una primera batalla contra el Gobierno de Macron. Paradójicamente, el principal aliado francés de Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Economía Social, y de Pablo Iglesias, ex vice presidente segundo y ministro de Derechos Sociales, es Jean-Luc Mélenchon , el adversario más radical de Macron , cuyo partido, La Francia Insumisa (LFI) pide la retirada completa del nuevo proyecto de reforma del sistema nacional de pensiones. El partido y los aliados de Macron tienen una mayoría simple y relativa en la Asamblea Nacional, con 250 de los 577 diputados: sin el apoyo expreso de Los Republicanos (LR, derecha tradicional, 62 diputados), el Gobierno macroniano tendría que recurrir a un peligroso decretazo . Ante la movilización callejera contra el proyecto de reforma, LR piensan que Macron está agonizando. Y esperan vender muy caro su posible apoyo parlamentario. Si la revuelta callejera no crece y termina hipotecando el mandato presidencial de Macron.