Las sanguijuelas del pasado (Parte III)

Al día de hoy, prácticamente toda la energía que se gasta minuto a minuto en España desde los grandes centros empresariales y desde la sede de los capitales transnacionales a través de sus instrumentos mediáticos

Decía en el artículo anterior que, después de la muerte de Franco, la transición política de 1978 hacia una democracia arrastró consigo una cantidad enorme de ideas, costumbres, estructuras, instituciones y comportamientos de la época dictatorial. A partir de entonces, los dos partidos dominantes, el PSOE, partido de la Social Democracia y el PP, partido monárquico de ideología derechista conservadora, se alternaron en el poder hasta que, a raíz de la crisis económica que asoló Europa a partir de 2008, las protestas de jóvenes en la Plaza del Sol de Madrid condujeron a la creación de una tercera fuerza política de “extrema izquierda” (PODEMOS), que hizo temblar los cimientos del establishment político del país. De inmediato, la facción más derechista del PP creó entonces un partido de nostálgicos del fascismo con el nombre de VOX, y la facción más centrista fundó CIUDADANOS, ambas para restarle votos al nuevo partido de izquierda que se perfilaba como una real alternativa frente a los políticos tradicionales.

Al día de hoy, prácticamente toda la energía que se gasta minuto a minuto en España desde los grandes centros empresariales y desde la sede de los capitales transnacionales a través de sus instrumentos mediáticos (periódicos, radio, televisión y redes sociales) y de sus partidos (PP, VOX y CIUDADANOS) se centra en combatir, con relativo éxito, y a base de mentiras grotescas y acusaciones falsas, al partido PODEMOS, catalogado como un partido dictatorial  que busca instaurar el comunismo y eliminar las libertades que el neoliberalismo ha aportado. Lo cómico es que casi todas las propuestas y reivindicaciones de PODEMOS, que actualmente dirige junto al PSOE el gobierno de España, son prácticamente las medidas ya existentes en los principales países de la Unión Europea, más avanzados en lo económico y en lo social, pero rechazadas por los conservadores españoles.

Como ejemplo que materializa, entre muchos otros, las contradicciones que todavía España no ha logrado superar en cuarenta años, lo cual le quita legitimidad y peso a la hora de querer dar lecciones a otros países -sobre todo latinoamericanos-, en materia de democracia, es el hecho de que quedan todavía más de 6 mil símbolos de la dictadura fascista en calles y sitios públicos y privados del país (228 monumentos, más de 100 escudos, casi 600 calles y 4 mil  placas conmemorativas en viviendas), y que no es sino recientemente que, en otro ámbito, se les ha retirado medallas a torturadores franquistas que nunca habían sido condenados, mientras que se ha concedido medallas a torturadores condenados en democracia, situación impensable en países ex fascistas como Japón, Italia y, no digamos, Alemania, e incluso en las  ex dictaduras latinoamericanas.     

 







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Raúl de la Horra

Psicólogo clínico guatemalteco especializado en psicología social. Escritor y profesor universitario con experiencia en Francia, Alemania y Colombia. Actualmente radica en España.

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Author: Maria Suarez