El presidente editor de ‘El Nacional’, Miguel Henrique Otero, su personal y sus familias han vuelto a ser víctimas de acoso y amenazas del régimen chavista por publicar un reportaje sobre los hermanos Santiago y Ricardo Morón, presuntos testaferros de Nicolasito, el hijo de Nicolás Maduro. «Los dos periodistas que realizaron los trabajos han sido requeridos por la Fiscalía. Aunque ellos no viven en Venezuela –Ramón Hernández y Carola Briceño–, amenazaron a sus familias. Les dicen que no deben publicar más cosas. Contra ellos no pueden hacer nada porque están fuera del país, pero amenazan a sus familias», ha declarado esta semana Otero . Desde su exilio en Madrid, el editor de ‘El Nacional’ denunció que esta semana un fiscal y agentes del CICPC (Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas) se presentaron en la vivienda del jefe de redacción, José Gregorio Meza, y se lo llevaron para interrogarlo. Además, dejaron citaciones al presidente editor en calidad de imputado –sin explicar los motivos– y a seis personas más. Noticia Relacionada TRIBUNA ABIERTA opinion Si Los venezolanos venimos del futuro Miguel Henrique Otero Lo ocurrido en Venezuela me obliga a alertar a los demócratas españoles, a cada ciudadano, del peligro que esto significa: el control absoluto de las instituciones; la liquidación de la autonomía de los poderes públicos; la politización de todas las instituciones; el control abierto y descarado del TS de Justicia El detonante de esta nueva persecución contra ‘El Nacional’, su equipo y su editor ha sido la publicación de varias investigaciones en las que el medio venezolano desvela cómo los hermanos Morón y su entorno, a través de la contratación de especialistas, han intentado borrar la ‘huella digital’ de informaciones que recogen sus vínculos de corrupción con el círculo chavista. Según ‘El Nacional’, los presuntos testaferros de Nicolasito realizaron una «paciente y minuciosa ‘limpieza digital’ para hacer desaparecer la verdad». La estrategia utilizada tuvo dos etapas, detalla el medio en su texto: una primera en la que ‘desindexaron’ los contenidos que los señalaban por sus prácticas de corrupción, y las sanciones de EE.UU. recibidas por ello; completada por una segunda, en la que «aparecieron» en las redes sociales otros perfiles con los mismos nombre de los Morón Hernández, en los que se vertían contenidos positivos. El posicionamiento orgánico (SEO) permitió a los presuntos testaferros instalar esos falsos perfiles, conocidos también como ‘cibermuñecos de paja’, en los primeros resultados de los principales buscadores como Google y Bing, y otras plataformas. «Mientras más difíciles sean de encontrar, con más certeza devienen en fantasmas y no se pueden investigar sus operaciones», señala el equipo de ‘El Nacional’. Estos trabajos de investigación han vuelto a posicionar en el mundo digital los vínculos entre estos hermanos y el hijo de Maduro, que pensaban ya enterrados. Sancionados por EE.UU. Los hermanos Santiago y Ricardo Morón, presuntos testaferros de Nicolasito Maduro Guerra, forman parte del exclusivo club de sancionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por corrupción, soborno y blanqueo de fondos procedentes de la explotación del oro y coltán, entre otros minerales del país sudamericano. Las investigaciones retratan el origen de los vínculos entre los hermanos Morón y Nicolasito, la vida de lujo, fiestas y rumbas que se gastan, la corrupción, la expoliación de los recursos minerales y naturales del país mientras el 84% de la población se encuentra sumida en el hambre y la miseria. El 23 de julio del 2020 la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE.UU. emitió la Orden Ejecutiva (EO) 13692, enmendada, donde sanciona a los hermanos Morón por asociarse con el hijo del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en empresas mixtas. «Distribuyen activos para Maduro y su familia en todo el mundo. Maduro Guerra contrató a Santiago y Ricardo para realizar negocios en su nombre. Los dos hermanos utilizaron diferentes empresas para realizar transacciones. Además, Santiago es el asistente principal de Maduro Guerra y lo acompaña regularmente mientras Ricardo maneja las actividades operativas», detalla la OFAC. Además, continúa, «por separado, Maduro Guerra, Santiago, Ricardo y sus aliados más cercanos son figuras centrales en la industria del oro de Venezuela. Maduro Guerra está acusado de realizar transacciones ilícitas, incluida la venta de oro extraído en Venezuela y enviado desde el Banco Central de Venezuela, que fue sancionado por la OFAC el 17 de abril de 2019 de conformidad con la EO 13850. Santiago y Ricardo supervisan el mecanismo financiero del esquema de oro ilícito». El Gobierno de Maduro creó seis empresas mixtas para procesar y comercializar el oro del Arco Minero al sur del país , una parte de cuya producción va al Banco Central de Venezuela y otra se exporta por vías clandestinas, no declaradas, hacia países aliados como Irán y Turquía. Esas empresas fueron creadas o convenidas entre el Gobierno y personas vinculadas a la cúpula. Uno de los operadores más importantes del entramado ha sido Nicolasito, y en las directivas de estas empresas figuran reconocidos amigos y socios de la familia presidencial. Piezas clave en este negocio son los hermanos Morón Hernández, y el colombiano Alex Saab, actualmente detenido en EE.UU . También tienen asignaciones testaferros de los hijos de Cilia Flores, Yoswal Alexander y Yosser Daniel Gavidia Flores; así como Mario Enrique Bonilla Vallera, prófugo de la justicia de Estados Unidos, y Raúl Eduardo Saavedra Leterni. Los hermanos Morón Hernández son oriundos de Maracaibo, estado Zulia. Aparecen desde 1987 junto a su padre como fundadores de la empresa Cresmo C. A. Desde 2007 ejecutaron proyectos en Fondur, Metro de Maracaibo, Ducolsa y el Ministerio de Prisiones según el Registro Nacional de Contratistas (RNC) a pesar de presentar antecedentes por incumplimiento de contratos, obras inconclusas e irregularidades en pagos laborales, con siete demandas en tribunales. Tras la sanción de la OFAC, los hermanos Morón desaparecieron de las redes sociales, al punto de considerarse ‘unos fantasmas’ por haber borrado todas las pistas, especialmente las fiestas del espacio cibernético. Por parte, Nicolasito, conocido también como ‘el zar del oro y el coltán’, se ha dejado ver pocas veces con sus testaferros. Acoso contra ‘El Nacional’ Por su postura crítica ‘El Nacional’ ha sufrido toda clase de persecuciones, ataques y demandas por parte del régimen chavista en los 23 años que lleva en el poder. En febrero del 2022, el segundo de abordo del régimen, Diosdado Cabello, logró apropiarse del edificio sede del diario tras una demanda de un tribunal de Caracas. ‘El Nacional’ ha continuado publicando pero a través de su página digital, que también ha sido bloqueada por el régimen. Otero ha asegurado, tras los últimos sucesos, que incluirá la nueva arremetida del régimen chavista contra él y ‘El Nacional’ en un expediente que presentará ante la Corte Penal Internacional. «Es importante señalar que esto se suma al expediente que estamos llevando a la Corte Penal Internacional, donde abrieron las denuncias para individuos. Presentaremos el caso de ‘El Nacional’ con todo lo que ha pasado».