Durante el 2022 el nivel de reservas internacionales (netas) de Guatemala se redujo levemente. Se detuvo así una tendencia ascendente que venía dándose anualmente desde hace más de 20 años. En el 2021 Millicon compró las acciones de TIGO que todavía no eran suyas, y contribuyó así a un aumento de las divisas. Si no lo hubiera hecho, habríamos presenciado un descenso aún mayor de las reservas internacionales ese año. El tema no ha recibido mucha atención porque Guatemala ha acumulado un nivel notable de reservas internacionales, pero no se justifica una visión complaciente.
¿Será que esta reducción de reservas internacionales anuncia el inicio de una tendencia? No es negativo que las reservas internacionales se reduzcan en determinado año. Son un “colchón”: le permiten a la economía de cada país cubrir un mayor nivel de gasto y de pagos al exterior en un año en comparación con otros. Es normal que los países experimenten aumentos de sus reservas internacionales en algunos años y reducciones en otros: depende de las condiciones externas que enfrenten. El nivel de reservas se redujo en varios países latinoamericanos en 2022. La caída de las reservas internacionales no constituye una dramática señal de alarma que necesariamente deba preocuparnos.
Lo que llama la atención es que la disminución de reservas en Guatemala está ocurriendo a pesar del aumento tan fuerte de remesas en años anteriores: brincaron de 11 millardos de dólares en 2020 a 15 millardos en 2021, y luego a 18 millardos en 2022. ¡Casi se duplicaron en tres años! Pero a pesar de este inmenso aporte de divisas, las reservas internacionales se redujeron en el 2022.
Hay explicaciones. El valor de las importaciones aumentó fuertemente en el 2022, debido en buena parte a los mayores precios del petróleo. Sin embargo, existe un crecimiento galopante de las importaciones desde hace varios años. Se convirtió en un rasgo duradero de la economía. Las remesas regaladas por los guatemaltecos en el exterior han permitido gastar e importar más, pero no son un barril sin fondo. En 2010 las remesas equivalían a alrededor de una tercera parte (35 por ciento) de las importaciones totales de bienes, pero en 2021 ya equivalían a las dos terceras partes (66 por ciento) de estas importaciones. Las divisas generadas por exportaciones crecen lentamente, y al mismo tiempo otros hechos demandan más divisas: pagos más altos por deudas externas públicas y privadas y salidas de capital en 2022, probablemente causados por tasas de interés más altas en Estados Unidos, e inversiones guatemaltecas en el exterior. ¿Será que las remesas ya no alcanzan?
La reducción de las reservas internacionales en 2022 es una luz amarilla. Exige una serena reflexión sobre nuestro destino. Debiera impulsarse una ambiciosa estrategia de transformación productiva que sustituya importaciones y genere exportaciones con base en más inversión y empleo. Corresponde depender menos de remesas y migraciones.