Maduro y esposa Muñecos a su imagen y semejanza por Navidad

Mientras en Venezuela crece la desnutrición infantil, que alcanza ya al 37% según los estudios, y aumenta la deserción escolar por el deterioro del sistema, Nicolás Maduro y su esposa se han convertido a sí mismos en héroes de juguete que están siendo entregados a los niños frente a las cámaras esta Navidad como una parte más de la propaganda del régimen. La representación de él es la de un hombre atlético, delgado, con capa y bigote, de hecho lleva el nombre de Super Bigote. Ella, Cilita Flores aparece como una estilizada rubia con gafas llamada, cómo no, Cilita. Una versión mejorada de la pareja presidencial que, en realidad, está muy lejos de parecerse al corpulento jefe del Gobierno y a la primera dama, que el léxico revolucionario chavista denomina también ‘la primera combatiente’. La cadena estatal Venezolana de Televisión (VTV) fue la encargada de retransmitir el reparto de dos mil muñecos, que encabezó la propia vicepresidente del país, Delcy Rodríguez, en una veintena de localidades afectadas por las lluvias torrenciales en Tejerías que hace dos meses asolaron el céntrico estado Aragua. Ella puso cifras al despliegue de recursos que ha conllevado esta insólita campaña. «Más de 12 millones de juguetes han sido distribuidos en todo el país por la navidad», precisó. «Los niños de verdad están muy contentos y complacidos’», afirmó Rodríguez. Aunque es la primera vez que cobra dimensión física y se puede tener entre las manos, la figura de Súper Bigote es de sobra conocida en Venezuela. Surgió en 2019, cuando el entonces presidente de Ecuador, Lenin Moreno, acusó de orquestar las protestas contra su gobierno a Nicolás Maduro, que no dudó en burlarse del poder que le otorgaba el ecuatoriano haciéndose dibujar como un personaje de ficción con capacidades sobrehumanas, lo que no era otra cosa que una parodia de los superhéroes del cómic norteamericano. Maduro dijo que con sus bigotes no tumbaba gobiernos. «Yo no soy Superman, soy Súper Bigote». Así nacieron los dibujos animados chavistas al estilo de Batman que sigue formando parte de la programación de la VTV, en los que el presidente combate a los Estados Unidos y sus aliados, y el principal villano de la serie no es otro que es Donald Trump. Maduro disfruta del cómic, financiado con fondos públicos, tanto que él mismo lanza cada nuevo episodio promocionándolo en las redes sociales como un gran espectáculo mediático antiimperialista. Con todo, la aceptación de los muñecos que se distribuyen estos días dista de la mucho de la que se pudo pensar en el Palacio de Miraflores. «Hemos recibido juguetes corrientes de la municipalidad pero no los muñecos presidenciales. He visto las fotos del Súper Bigote y de su mujer , me parece un horror, preferiría que nos regalaran pan u otros juguetes», comentó a ABC Albita, madre de una niña de dos años, que vive en una localidad andina del estado Trujillo. A su lado, el tío de la pequeña deja claro su rechazo, «me parece absurdo que regalen los muñecos. Los quemaré como quemo la basura. Esto es una burla a los niños, no se lo merecen».

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Author: Pablo Perez