En el último derbi vasco, Iker Muniain se convirtió en el tercer jugador con más partidos disputados con el Athletic (515), superando a una de las leyendas del club, Joseba Etxeberria (514). Por delante, tan solo dos auténticos mitos de los leones, Txetxu Rojo (541) y el gran José Ángel Iríbar, que vistió la camiseta de los leones en 614 ocasiones. A sus 30 años, aún le queda mucha cuerda para intentar, al menos, el asalto al segundo escalón del podio. A pesar de estos espectaculares números, sorprende que haya desaparecido prácticamente de las alineaciones titulares del equipo que entrena Valverde. Desde el pasado 18 de octubre, el navarro tan solo ha formado parte del once inicial de su equipo en una ocasión, frente al Eldense en la Copa. En Liga, sus apariciones siempre han llegado desde el banquillo. Este repentino rol secundario del capitán rojiblanco sorprende a propios y extraños, más aún teniendo en cuenta el gran nivel mostrado en la etapa de Marcelino. Incluso en el arranque de esta temporada, estaba siendo un fijo en las alineaciones de Valverde, formando una dupla de muchos quilates junto a una de las perlas de la cantera de Lezama, Ohian Sancet. Los resultados les acompañaban y el Athletic ocupaba plazas de acceso a Europa. Por contra, desde que perdió su condición de titular, los leones tan solo han podido sumar 10 de los 30 puntos disputados, mostrando carencias de cara al gol en los últimos partidos. ¿Por qué es suplente? ¿Por qué es suplente? Varias son las teorías que rodean a su suplencia. Algunas apuntan al cambio de sistema, otras a un exceso de efectivos de medio campo en adelante (el propio Muniain, Iñaki y Nico Williams, Sancet, Guruzeta, Herrera, Berenguer, Raúl García, Zárraga, Vesga…). También se ha llegado a especular con una presunta desidia defensiva del mediapunta o que sus carencias físicas le impiden rendir partidos completos. La disposición táctica del equipo de Valverde ha variado sustancialmente desde el arranque de Liga, pasando de una pareja de interiores (Sancet y Muniain) respaldados por un mediocentro (Mikel Vesga) a recuperar el doble pivote, característico de la etapa de Marcelino (Vesga junto a Dani García o Zárraga) con un mediapunta (Sancet). En este esquema, el Txingurri ha dejado clara su preferencia por Sancet en detrimento de Muniain, al menos hasta las segundas partes. La consolidación de Sancet y Nico Williams, la irrupción goleadora de Guruzeta o la llegada de Ander Herrera han encarecido mucho la titularidad en las posiciones ofensivas, dejando fuera los los onces iniciales a dos de las referencias rojiblancas de los últimos años, el propio Muniain o a Berenguer. Una de las hipótesis que más fuerza toman apunta a su fragilidad defensiva, un factor de vital importancia en el planteamiento de presión alta que caracteriza al equipo de Valverde, quien se pronunció recientemente al respecto: «Empezamos jugando con Iker y Sancet ahí, dos jugadores muy ofensivos, pero después hemos tenido en cuenta que sufríamos en algunas situaciones y decidí cambiar, incorporando un jugador que nos de más equilibrio desde el punto de vista ofensivo y defensivo». En las últimas temporadas, no ha sido extraño ver a Muniain sustituído antes del final de los encuentros completamente fundido. Su fondo físico nunca ha sido una de sus mejores virtudes, un dato que corrobora el hecho de que, pese a ser el tercer jugador con más partidos disputados en los 125 años de historia del Athletic Club, en la clasificación de minutos jugados baja hasta la undécima posición. Un futbolista diferente Desde su debut en el primer equipo, en 2009 con tan solo 16 años, Muniain ha sido un futbolista particular. Dotado de una gran técnica, el navarro no ha parado de romper marcas: Es el león más joven de la historia en anotar en un partido oficial, siendo también el jugador del Athletic más precoz en debutar y marcar en Liga. Aplaudido en el césped, la polémica le ha acompañado en varios episodios de su vida personal. En 2012 vieron la luz unas imágenes junto a Javi Martínez y una supuestas actrices porno durante una concentración de la selección Sub 21. En 2016 fue investigado junto a De Gea e Isco en el oscuro ‘Caso Torbe’, aunque finalmente fueron declarados inocentes. El pasado verano fue criticado por unas declaraciones que hizo en televisión. En un ambiente distendido, confesó que, con su equipo en posiciones de descenso y a apenas 24 horas del encuentro ante el Girona, acudió disfrazado y sin permiso del club al Bernabéu para ver la final de la Copa Libertadores entre River y Boca, afirmando que fue «como un barra brava» (siempre ha reconocido que su segundo equipo es River). Estas declaraciones sentaron muy mal entre la afición rojiblanca, que no acababa de creerse que el capitán del equipo ‘presumiera’ de esta falta de profesionalidad.