PESTAÑA barcelona-real-sociedad-copa-cuartos-2022/23 Crónica 4 Primer partido más exigente del Barça tras la Supercopa aunque la Real siempre pierde en el Camp Nou. ¿Prueba de fuego? No, pero más exigente que los cruces posteriores, hasta la fecha, tras la final contra el Madrid. Encuentro por lo tanto engañoso, porque el rival es de mayor entidad del éxito que suele tener cuando juega en Barcelona. Ter Stegen de portero titular era una clara demostración de que para Xavi la Copa es un trofeo esencial. Nunca hizo esto Guardiola, aunque el suplente fuera Pinto. Guardiola es un oportunista, pero a la vez un cínico. Xavi es un oportunista, pero además es de Terrasa. Un Barça adecuándose, pues, a su medida, y a sus ambiciones locales, sacó toda la artillería para competir sin disimulo por un trofeo que en otros tiempos considerábamos menor. COMPONENTE Ficha Crónica 2349982 Eléctrico el Barça en ataque, con ritmo, interpretando muy bien los espacios. Fantástico Ter Stegen en las salidas, muy delicado Pedri. Todo bonito pero estéril. Se hacía difícil pronosticar si el Barça iba a topar con su impotencia menguante o la Real contra su fatalidad de perder casi siempre en Barcelona. Duelo de tristezas. Del dominio local del partido pasamos a un control compartido, con los vascos creciendo y el Barça demostrando que pese a las buenas intenciones no es todavía un equipo maduro. Los de Xavi intentaban todo lo que podían pero les salía poco de lo que intentaban. La Real no era capaz de hacer gran cosa, pero en todo lo que hacía se intuía algún peligro, aunque sólo fuera por la incapacidad azulgrana, muy preocupante, de no poder realizar su teórica superioridad, teórica y presupuestaria. El VAR dejó a los visitantes con 10 por una muy severa expulsión de Brais. ¿Entrada dura? Lo fue. ¿Merecedora de roja directa? Por lo menos naranja. Nada objetivo que reprocharle a Gil Manzano. Pero también es cierto que en justa proporción, Dembélé tendría que haber sido expulsado en el partido anterior, liguero, contra el Getafe. El VAR es para muchos lances una tecnología fantástica, pero no les falta razón a los que reclaman una unidad de criterio que hasta ahora brilla por su ausencia. Primera parte correcta del Barça, sin grandes reproches que hacerle al equipo, pero el empate a cero resultaba algo preocupante contra un equipo que juega tan cara a cara que cuando tú tienes más calidad individual lo normal es que le ganes de entrada. La expulsión, no injusta pero sí estricta, hacía pensar en una segunda mitad de felpudo local, aunque todas las precauciones son pocas para calcular los riesgos en los que se puede meter Xavi. Pero justo tras la reanudación Dembélé resolvió el misterio y adelantó a su equipo de un potente disparo al primer palo. Es cierto que Remiro estuvo flojo y que probablemente Ter Stegen, con su brazo alemán mucho más duro, habría podido atajar el disparo, pero de todos modos la acción del francés tuvo un mérito que rebajarla no tendría ningún sentido. La Real se hizo al ataque y Sorloth no marcó de milagro. Cuando eres la Real y fallas esto en el Cam Nou es muy difícil pedirnos que te tomemos en serio como candidato a nada. Esto es duro, me imagino, tenerlo que leer, pero es más duro tenerlo que escribir para uno que era de este equipo cuando el portero era Arconada. Mi primera camiseta de un equipo se la pidió mi padre al portero volviendo de Vitoria a Barcelona el día antes de que me operaran de la vista y podía quedarme ciego. Arconada era el portero de la Selección y yo jugué en todos los recreos de mis 6-8 años, en un colegio catalanista, con la camiseta de mi portero y el escudo de España. No iba a contarlo pero lo cuento para que nadie crea que este equipo me es ajeno, ni mucho menos extraño. Como siempre cuando tiene alguna ventaja, el Barça perdió el ritmo, el balón, la gracia. Parecía mentira que un equipo en superioridad numérica, en una eliminatoria a partido único, arriesgara de un modo tan inconcebible e irresponsable su ventaja, que tanto le había costado conseguir. Xavi se desesperaba en la banda pero Xavi era el único responsable de no saber centrar a su equipo. Dembélé estaba mucho más delicado que de costumbre pero fue sustituido por Ansu, y la Real se defendía como podía y no parecía tener ni energía ni jugadores para intentar el empate pero continuaba a sólo un gol de conseguirlo. Ter Stegen abrió las puertas del infierno y él mismo las cerró, en un error-acierto sin consecuencias pero dramático. El Barça ganó en su perenne agonía sin que sea posible determinar a qué puede realmente aspirar este equipo.