El 28 de julio de 2021, Pedro Castillo, después de haber triunfado en una reñida elección, con el apoyo del evocorreísmo, asumió como presidente de Perú, para un período de 4 años; no obstante, su gestión fue errática desde un inicio, al extremo que la aprobación ciudadana de su gestión se desplomó a menos del 30 por ciento.
El miércoles 7 de diciembre, Castillo dio un autogolpe de Estado, a raíz de que en el Congreso se discutiría una declaración de “incapacidad moral permanente” del presidente, por presuntos actos de corrupción, extremo que expeditó su expulsión del poder y su encarcelamiento inmediato. Ese mismo día asumió como gobernante la vicepresidente Dina Boluarte, quien enfrenta protestas violentas sobre todo en el sur del país, cuyo saldo trágico actual es de casi 50 muertos y decenas de heridos. A estas alturas, el 71 por ciento de los peruanos están en desacuerdo con que Boluarte haya asumido como gobernante ante la vacancia de Castillo, el 83 por ciento cree que deben adelantarse las elecciones generales y solo un 13 por ciento considera que Boluarte debe mantenerse hasta que termine el actual período presidencial (2026).
En todo caso, la Constitución de Perú establece que, ante el “impedimento temporal o permanente” del presidente de la República, debe asumir sus funciones el primer vicepresidente. En defecto de este, el segundo vicepresidente. Por impedimento de ambos, el presidente del Congreso.
Lo cierto es que, a estas alturas, no se atisba luz al final del túnel y pareciera que todavía correrá mucha agua debajo del puente.
Como podrá advertirse, la caída de Castillo y la asunción de Boluarte prolongó la crisis política peruana, que se inició con el derrumbe del régimen del ex presidente Pedro Pablo Kuczynski (2016-8), ocurrido el 23 de marzo de 2018, a raíz de un escándalo de corrupción en torno al caso Odebrecht, que, por cierto, también ha ensombrecido la asunción del presidente electo de Brasil, Lula Da Silva.
Cabe recordar que, en Perú, el entonces primer vicepresidente Martín Vizcarra sucedió a Kuczynski y asumió como presidente el 23 de marzo de 2018; sin embargo, el 9 de noviembre de 2020, el Congreso declaró la “permanente incapacidad moral” del presidente Martín Vizcarra, en un juicio político en su contra, con base en acusaciones de corrupción en su contra.
De esa cuenta, Manuel Merino, presidente del Congreso, juró como presidente de Perú. Sin embargo, la brutal represión en contra de protestas ciudadanas por el advenimiento de Merino, que redundó en la muerte de 2 jóvenes, provocó que el presidente del Congreso, Luis Valdez, pidiera la renuncia a Merino. Este renunció y fue sucedido por Francisco Sagasti Hochhausler, quien había sido elegido previamente como presidente del Congreso y fungió como gobernante del 17 de noviembre de 2020 al 28 de julio de 2021, fecha en que asumió Castillo.
El Congreso, por mayoría, aprobó el adelanto de las elecciones generales a 2024, pero los manifestantes exigen que las mismas se celebren en 2023, que se decrete una nueva Constitución, la renuncia de Boluarte y el cierre del Congreso. Algunos piden la restitución de Castillo como presidente.
Lo cierto es que, a estas alturas, no se atisba luz al final del túnel y pareciera que todavía correrá mucha agua debajo del puente.
