“Algo me dice que a pesar de las incontables veces que lo he escuchado decir es sólo ahora, tarde en mi vida, confieso, que lo puedo enseñar. Me refiero a la importancia de la unidad y al encuentro con el orgullo en la democracia de mi nación, de mi patria”. Estas son palabras de Luis Castro Leiva en su inolvidable discurso del 23 de enero de 1998 en el Congreso Nacional, cuando destacó, con la lucidez que lo caracterizaba, la importancia de la unidad; al tiempo que recordó la significación de Juan German Roscio, prócer civil en la fundación de nuestra República. Ese discurso marcó un antes y un después en lo que significa el análisis del 23 de enero, un hecho todavía reciente ?pese a que han transcurrido 65 años? para el análisis objetivo de los acontecimientos históricos.