En esta fresca mañana del sur de la Isla de Gran Canaria, situada en pleno océano atlántico y a solo 114 millas náuticas de la costa occidental de África, me he despertado con, una más, preocupación por el presente y sobre todo por el futuro de esa amada tierra llamada Venezuela. Reviso los hechos más importantes allí ocurridos y no puedo evitar pensar en el futuro físico y real de Juan Guaidó como presidente interino del gobierno de Venezuela. ¿Se está acercando a un final? Es tan confuso, al menos para mí, el panorama de Venezuela, que realmente no puedo tener claro si estas últimas amenazas de Maduro son reales o es parte de un teatro el cual tiene un inocente pueblo víctima de lo que se considera una diaria y permanente ejecución de crímenes de lesa humanidad. Esto lo escribí el día 31 de enero del año pasado.