Tiendas de Barrio

Son mini supermercados atendidos por familias enteras, contratadas para atender el negocio.

María Elena Schlesinger

Tuit

Este sábado tuve la oportunidad de pasear por el Centro en horas de la tarde y noche,  por el sector del Parque Colón y la iglesia de la  Merced. Un recorrido interesante. Muchas tiendas enrejadas y una sola con el clásico foco o farolito rojo encendido anunciando la venta sabatina de tamales colorados. Era una de las últimas tiendas atendida por su propietaria, una señora de trenzas grises y suetercito enrollado hasta los codos y delantal de cuadritos azul y blanco.  Arriba, en el dintel de la entrada estaba el manojo de ajos forrados con celofán. Los tamales estaban a la vista, emponchados en varias servilletas de colores, dentro de un baño de plástico verde. La tienda me recordó de inmediato a las más famosas de antes, las de mi barrio, por el Paraninfo y sus alrededores: las Margaritas, las Braulias, el Sagrado Corazón, atendidas por sus propietarias en locales amplios que por lo general era una piezas de la casa que habitaban  con salida  a la calle.

Allí se reunían los parroquianos a pasar los chismes y noticias. Las siempre “señoritas” que despachaban el negocio conocían a todo el vecindario y estaban siempre prestas y dispuestas a dar consejo o fiado. Las tiendas eran el refugio para los parroquianos, el respiro para las empleadas domésticas y el lugar en donde se recreaba los platillos más degustados de la gastronomía chapina: panes rellenos con chile y frijoles salpicados de queso duro; chuchitos, paches, tamales, helados de fruta de estación, cubiertos, espumillas y dulces tan entrañables como los famosos besitos. Tiendas que fueron el corazón e identidad del barrio y por qué no decirlo, generadoras de nuestra chapinidad.  

Las tiendas de barrio han ido perdiendo su encanto de tienda local, ya que ahora pertenecen a empresarios del interior, que inspirados en las tiendas de conveniencia gringas han modernizado con enormes estanterías llenas de productos y grandes enfriadores en donde el cliente toma lo que desea comprar.

Son mini supermercados atendidos por familias enteras, contratadas para atender el negocio, muy surtido por cierto, desde frijoles enlatados, botellas de aceite, pasando por papel “toalet” hasta pelotas plásticas de colores, las que adornan las entradas de los establecimientos como señal de algo desconocido.

Las nuevas tiendas han subido los precios y han ido desplazando a las antiguas de barrio, orgánicas y amigables, que atendían los mismos parroquianos, con especialidades, unos tenían el mejor pan, otros los tamales, o los dulces, ahora son surtidas y genéricas, para consumidores anónimos.







En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclus iva de su autor y no representan la vi s ión de elPeriódico o la de su línea editorial.


María Elena Schlesinger

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez