Un día a la vez

  1. Ten paciencia. Todo lleva su tiempo y todo tiene su momento. No te apresures a tomar decisiones cuando puedes tomarte el tiempo de reflexionar sobre sus consecuencias. Sin embargo, después de esa reflexión, solo toma un segundo dar el primer paso. Los demás responderán en consecuencia y ya estarás caminando.
  2. En lo financiero: Tomate un momento para hacer un presupuesto de tus ingresos versus tus gastos del mes.
  3. Ajústate a tu presupuesto.
  4. No gastes más de lo que ganas.
  5. Nadie te obliga a comprar lo que compras. Tú eres libre de hacer con tu dinero lo que te parezca. Por ello, no compres impulsivamente, ni lo hagas para complacer lo que crees que otras personas dirán de ti.
  6. Ahorra. Ahorrar es tan importante como cualquier otro gasto en tu presupuesto. 
  7. Si te endeudas que sea por algo eventual que te haga ser mejor, que te nutra o que cultive tu paz interior. Que te haga más productivo en el futuro o mejor persona en el presente.
  8. Paga tus deudas a tiempo y completamente. 
  9. Hay activos tangibles y activos intangibles. Los tangibles son tus posesiones materiales que conservan valor en el tiempo y pueden hacer que tus ingresos suban en el futuro.
  10. Los activos intangibles son aquellos que no pueden tocarse ni verse, pero también te pertenecen y conservan valor o reproducen tu riqueza en el tiempo. Ejemplos de estos son: Tu salud, tu educación, tu experiencia de vida, tu conocimiento sobre algún tema, tus relaciones sociales, tus credenciales educativas y de formación. Tu reputación. Tu credibilidad. Tu autenticidad.
  11. Cuando compres algo pregúntate: ¿Dónde estará ese producto en 6 meses? Si la respuesta es, guardado en alguna gaveta sin usarse o probablemente en la basura. NO lo compres.
  12. Si prometes, cumple. Si dudas que puedas cumplir, no prometas.
  13. Tu nombre y tu reputación son activos valiosos que irán a donde tú vayas. ¡Nútrelos con tus actos!
  14. Sé alguien de confiar, pero ten cautela cuando se trate de confiar en otras personas. No todas las personas son dignas de tu confianza.
  15. Asegúrate de dejar un poco mejor el lugar que encontraste al llegar.
  16. Si pides prestado algo, devuélvelo con un poco más. 
  17. Procura evitar la maldad, a las personas con maldad en su corazón y a quienes se alegran de la desgracia o infortunios de otros. No te alegres de las desgracias e infortunios de otras personas.  
  18. Procura lo más que puedas, no generar basura innecesaria. 
  19. Asegúrate de llevarte tu propia basura contigo.
  20. Si tienes la oportunidad de hacerlo, levanta la basura de alguien más.
  21. No interrumpas la paz con ruido escandaloso. Que tus palabras sean como música y que la calidad de tu presencia sea como medicina al lugar en donde vas.
  22. Procura vivir tu vida de forma en que tus decisiones y acciones no te hagan daño ni hagan daño a tu entorno. Con eso que hagas ya has hecho mucho por ti y por la humanidad.
  23. En lugar de reaccionar irreflexivamente, reflexiona.
  24. Comprende que la vida no es de absolutos. No puedes ni debes estar absolutamente contento todo el tiempo, ni absolutamente triste todo el tiempo. La felicidad es saberse estar con vida hoy y ahora y contemplar con satisfacción tanto los momentos de contentamiento como de los momentos de tristezas. Ambos momentos son fuentes de aprendizaje.
  25. Edúcate y procura ayudar a educarse a alguien más.
  26. Escucha con atención a quien te habla, pregunta, cultiva tu curiosidad y aprende de las experiencias de otras personas. 
  27. Reconoce que no tienes la verdad absoluta, pues la realidad es interpretada según los sesgos de cada quien. Y tú, aunque no lo quieras creer, también tienes sesgos que, aunque son tu verdad, no necesariamente son La verdad.
  28. No dejes para después algo que puede completarse en los próximos 5 minutos.
  29. Toma riesgos y vive tu vida con autenticidad y sin querer complacer a todo el mundo. Al final del día el mejor aprendizaje viene de intentar y fallar, más que por no haber intentado.
  30. Besa y abraza a tus hijos e hijas, a tu padre y madre. Diles lo que sientes sin miedo y con sinceridad. Algún día no estarán tú ni ellos.
  31. Suelta el deseo de controlar todo. Acepta que hay cosas que no puedes controlar. Y trata de ajustar lo que sí puedes controlar alrededor de esas circunstancias.
  32. Recuerda que la gente olvidará lo que dijiste, pero recordará cómo les hiciste sentir.
  33. Tomate un día a la vez. Reconoce que está bien tener problemas, está bien sentirse triste o con enojos, está bien, tener retos y sentir frustración. Porque eso te ayudará a encontrar soluciones y buscar caminos. Perderse sirve para encontrar la salida.
  34. Siembra. Aunque no vivas lo suficiente, deja que otras generaciones disfruten de ese fruto.
  35. Respeta cualquier forma de vida. 
  36. Reconoce que vives en un ecosistema global y lo que le pase a la tierra se regresará a ti o a tus futuras generaciones. No vives en una isla y lo que haces o dejas de hacer, inevitablemente tendrá un impacto en ese gran ecosistema del que eres parte y en el tiempo futuro aunque ya no estés aquí. 
  37. El mundo de hoy es el resultado de las decisiones de quienes nos antecedieron. Que eso sea una lección que sirva para nutrir las decisiones que tomas hoy.
  38. Dicho todo lo anterior. Quédate con lo que arriba resuene y deja lo que no te sirva. 

39. Cuando sientas que la vida te abruma, lee el consejo número 1 de esta lista. Y vuelve a empezar. Siempre es posible volver a empezar, un día a la vez.







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Samuel Pérez-Attías

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Author: Maria Suarez