Un Nuevo Proceso Electoral

Estamos a unos cuantos días de que se inicie la carrera electoral. Independientemente de quiénes resulten electos para los cargos de elección popular, la clase política debe tener muy claro que la ciudadanía está cansada de las mañas, mentiras y malos manejos típicos de las viejas formas de hacer política en el país. Quienes acudan a las urnas a elegir alcaldes, diputados y binomio presidencial buscan personas probas, responsables, maduras y honestas capaces de reencauzar al país y renovar la forma tradicional de hacer política. Hasta cierto punto, da lo mismo que quienes resulten electos no tengan mayor experiencia en el sector público o no sean administradores públicos expertos o doctos en alta estrategia de gobierno. Eso no es lo que está en juego. Ni la experiencia, ni la falta de ella resultan ser los rasgos principales que el electorado está demandando de los candidatos. No es eso por lo que la mayoría de los votantes se acercarán a las urnas. Estos ciudadanos votarán, una vez más, por expulsar de una vez y para siempre las prácticas que han caracterizado a la clase política en el poder durante el pasado reciente. Se votará por una nueva forma de hacer política, comprometida a romper con esos vicios del pasado. 

Aunque el pueblo no está exigiendo remedios mágicos, estos candidatos deben entender a cabalidad que el pueblo también está cansado de esperar y de ver sus frustradas sus expectativas cada cuatro años. Muy probablemente, el gobierno que asuma en el poder en 2024 herede una situación mucho más complicada que la de sus antecesores en cuanto a los niveles de paciencia y tolerancia de los ciudadanos en relación a lo que esperan del nuevo gobierno. En tal escenario, y dadas las complicaciones propias de hacer que funcione de manera efectiva, rápida y eficiente el sector público, lo que más ayudaría a estos políticos es actuar con honestidad, apegados a la ley, eliminar los abusos de poder, el tráfico de influencias y el clientelismo. Más que desbordadas promesas y sofisticados proyectos públicos, lo que la ciudadanía demanda es un recto actuar por parte de quienes resulten electos. De nada sirve votar por personas capaces, experimentadas o con claridad ideológica meridiana, para el lado que sea, si esas personas no son honestas y no están interesadas en poner de primero los intereses del país, en lugar de los intereses del partido o de sus allegados.







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Author: Maria Suarez