Un pésimo Girona libra al Barça del ridículo

COMPONENTE Ficha Crónica 2301772   El Girona empezó con detalles de calidad superiores a los del rival, como una asistencia de Riquelme que Couto resbaló y no pudo aprovechar. Xavi, sin Lewandowski, dio a Ansu la titularidad . Poca cosa o nada. El Barça intentaba desplegarse, pero un Girona muy concentrado en defensa, con dos líneas de presión, una más alta y cuando era superada, otra al replegarse muy práctica y ordenada, era muy difícil de atacar. Poco a poco el Barça encerraba al Girona en su campo, lo hundía, le obligaba a defenderse más cerca de su portero. El Girona intentaba estirarse con contras rápidas, eléctricas, pero poco fructíferas por demasiado precipitadas. Partido feo, frío, de provincias, como si fuera de categorías inferiores. Un fútbol nada bonito, nada estético, que parecía que se le había metido dentro el frío atroz del interior. El terreno de juego estaba en mejores condiciones de lo esperado por los fríos que suelen ser los inviernos en Girona, y por lo poco que toca el sol en Montilivi. Dembélé intentaba hacer algo, pero con tan poco éxito como de habitud. El Barça tenía el partido más cerca de donde quería que el Girona, pero le faltaba luz en los últimos actos de cada jugada y su fútbol no parecía fluir al nivel de velocidad que los de Xavi necesitan para hacer daño al contrincante. Riquelme dejaba acentos de una gran calidad en cada balón que tocaba. El Barça activaba bien la presión con los dos centrales dando un paso hacia adelante. El Girona, cuando recuperaba el balón, no podía salir de la jaula. A partir del cuarto de hora, los locales empezaron a agonizar, a resistir numantinamente muy cerca de su área y quedaba mucho partido por delante. Sometimiento claro, inapelable, muy bien ejecutado por los azulgranas. Faltaba ver si el Barça sería capaz de aguantar este nivel hasta encontrar un par de goles de ventaja, o si como casi siempre se acabaría deshinchando sobre minuto 20 para que el rival se fuera sintiendo cada vez más cómodo y cerca de crearle situaciones de apuro. Dembélé se rompió y tuvo que ser sustituido por Pedri . Son estas situaciones afortunadas con que un entrenador poco inteligente como Xavi de vez en cuando se encuentra, y aunque sea forzadamente, tiene que cambiar la mediocridad que él había elegido por el talento que tiene en el banquillo. ¿Quién dice que Dios no ayuda? Ver jugar a Pedri es siempre un lujo. Poco a poco el partido se fue enfriando, volviéndose todavía más vulgar de lo que ya era. El Barça perdió definitivamente cualquier instinto de finura, y no es que el Girona hiciera la cosa, porque no lo hacía, y además perdía balones bastante tontos, pero la sensación de agobio habían llegado a crear los de Xavi se había desvanecido. Los dos equipos se sentían más cómodos en la presión que con el balón, lo que daba una idea del poco nivel futbolístico de la tarde. El Girona se defendía sin apuros, y su portero decidía sacar los balones en largo para no tener problemas en la salida con la presión visitante. Empate sin goles, sin talento y con todo el aburrimiento que los lectores se puedan imaginar. La calidad de Riquelme La segunda mitad empezó con otro formidable caño de Riquelme, que confirmaba su magnífica calidad. Es una lástima que este jugador no tenga más protagonismo en equipos capaces de hacer alguna cosa interesante más allá de lo que está visto que puedo hacer aquí. Luego nos volvimos a quedar a oscuras, partido de las rebajas de enero hasta que Pedri deshizo el empate en una jugada donde fue más importante el fallo del Girona, Juanpe, que los méritos del Barça. Con los deberes hechos, o por lo menos encaminados, el Girona espabiló y los de Xavi tenían el partido tan controlado, aunque tampoco es que hubiera como una sensación de inminente empate en Montilivi. Intercambio de golpes tosco, plomizo, que beneficiaba al equipo menor. La psicología inversa del fútbol: desde el gol, el Barça se puso torpe y nervioso y el Girona agudizó el ingenio y la tensión en busca de un empate que, pese a todo, parecía lejos del alcance de un equipo con tan poca calidad. Pero bueno, ahí estaba el Barça con sus líos -algo patéticos a estas alturas- para ayudar. Balde entró por Ansu. Iván Martín tuvo el empate en el 85 y chutó tan desviado que parecía una broma. Que el Girona sea un equipo mediocre, falto de inspiración y de recursos, no significa el que Barça no comprara el sábado todos los números para volver a hacer el ridículo.

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Author: Pablo Perez