El año 2022, quizás uno de los más convulsos de las últimas décadas, acaba de terminar hace menos de una semana. El 2023 que inicia hace presuponer que tendrá un ritmo que mantiene la misma tónica del anterior. Cuando el planeta aún no se ha terminado de recuperar plenamente de los estragos que causó el Covid, nuevas crisis afloran para darle una mayor complejidad a este año.
Sin dudas la invasión rusa a Ucrania ha marcado el tenor de los acontecimientos. Pese a que la mayoría pensaba que Rusia lograría conquistar sus objetivos en pocas semanas, la heroica defensa de los ucranianos y el apoyo de occidente a estos lo han impedido. Luego de 10 meses la situación ha llegado a un punto donde no se vislumbra una salida militar pronta, ni una diplomática. La obstinación de ambos líderes hace que de momento no sea posible encontrarla.
Este conflicto ha tomado relevancia internacional al enfrentar a una de las dos potencias atómicas más importantes. Quien además se había reposicionado como protagonista a escala internacional luego de su participación en la guerra en Siria. Sumado a esto su propaganda anunciaba, con adjetivos superlativos, los avances tecnológicos de su industria armamentista. Sin embargo, esto no se ha traducido a victoria.
Siguiendo en el Cáucaso, el conflicto en la región del Nagorno Karabaj es permanente. Ya que su control es disputado por Armenia y Azerbaiyán. La última guerra entre ambos dejó a los azeríes, con el apoyo de Turquía, victoriosos. Solo el arbitraje de Rusia logró alcanzar un cese al fuego, sin embargo su situación en Ucrania no podrá prestar tanta atención a este tema. Mientras tanto, Turquía y su presidente Erdogan, aliado incondicional de Bakú y enemigo histórico de Ereván, no desaprovechará la oportunidad para afianzarse como la gran potencia de la región e instrumentalizar esto electoralmente en junio próximo.
Otra incógnita es cuál será el final de la crisis iraní. De momento los Ayatolas no parecen estar dispuestos a ceder nada a los manifestantes. El Régimen está actuando fiel a sus principios y de la manera más brutal para sobrevivir. Ante cualquier acción civil no duda en responder con represión y condenas a muerte. Mientras tanto en China el presidente Xi terminó el congreso del partido Comunista Chino fortalecido en sus poderes, sin embargo, contra todo pronóstico ha tenido que enfrentar fuertes protestas ciudadanas en calles de algunas ciudades. Estas son consecuencia del manejo de la pandemia del Covid. Pekín sigue aumentando su presencia en la región africana donde intenta asegurar el control de los abundantes recursos naturales de ese continente. Todo indica que el 2023 será un año que dará mucho de qué hablar.
