Esta propuesta va dirigida al régimen del terror. Sin ambages. También a los países amigos de Venezuela. Los verdaderamente amigos. Aquellos que todavía reconocen los efectos positivos en la sociedad del proceder democrático. Sé que no es lo más adecuado. Lo procedente es la liberación inmediata de todos aquellos que están indebidamente en prisión por razones políticas. Pero, ante la inclemencia de la tiranía, hay que plantearse alguna medida más allá de sus oídos sordos. Más allá de los gritos diarios y los carteles de familiares, amigos y demás dolientes que son indispensables, desde luego, para no olvidar jamás lo ocurrido.