Los balnearios que trabajan con el programa de viajes para mayores del Imserso tiemblan ante la ejecución de la prórroga de los pliegos actuales para la próxima tempordada, que les llevaría a trabajar a pérdidas un año más. A pocos días para que el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda de 2030, en manos de la ministra de Unidas Podemos, Ione Belarra, dicte su decisión de si tocar o no las condiciones y precios para el próximo año , los más de 90 establecimientos que trabajan en el programa de Termalismo no tienen noticias sobre el asunto. En juego están los más de 10.000 empleos directos e indirectos que generan estos establecimientos en poblaciones rurales, donde son la principal fuente de empleo para decenas de localidades y comarcas. A diferencia del programa de Turismo, el de Termalismo no trabaja con agencias concesionarias . Son los mismos balnearios los que firman el contrato con el Imserso. Algo que les obliga a cumplir los contratos si efectúan las prórrogas. El problema es que siguen operando con las mismas condiciones pactadas en la primera parte de 2021 cuando la economía estaba en la antesala de la escalada de precios. Los balnearios que trabajan con el programa acordaron entonces una subida de precios conforme al IPC con un tope del 0,9% de cara a las siguientes temporadas. Una subida en línea con la evolución de este indicador durante los años anteriores. Pero en el segundo semestre de 2021, los precios de la electricidad empezaron a desbocarse. Una tendencia que siguió en el comienzo de 2022 con el estallido de la guerra en Ucrania. Los balnearios del programa de Termalismo se encontraron entonces con que no cubrían costes con lo que pagaban los clientes y la parte subvencionada por el Estado. «Un balneario es un consumidor intensivo de energía. Tenemos la obligación de calentar el agua por encima de 73 grados para evitar enfermedades como la legionela y luego enfriarla hasta los 35 grados para poder aplicar los tratamientos. A estos costes se suman los de climatización más los de alimentación y laborales, también en constante alza», señala a este periódico el presidente de la Asociación Nacional de Balnearios (Anbal), Miguel Mirones. Los balnearios están desarrollando esta temporada con los costes disparados . Reciben una media de 35 euros al día por pernoctante al que también tienen que proporcionar pensión completa, tratamientos termales, reconocimiento médico al ingresar y actividades de ocio y tiempo libre. En total, Anbal calcula que para cubrir los costes actuales necesitarían una actualización de precios del 7,1%. Incertidumbre Desde el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 señalan a ABC que la decisión sobre la ejecución de la prórroga de los actuales pliegos aún no se ha concretado. «Será próximamente», aseguran fuentes del departamento que lidera Belarra. De prolongarse las actuales condiciones, los balnearios tendrían que trabajar con subidas de precios de menos del 1% las dos próximas temporadas. El tiempo apremia. «Si no se toma una decisión en dos semanas no dará tiempo a sacar un nuevo concurso y, en consecuencia, los precios de los programas se mantendrán inalterables hasta 2025», apunta Mirones. Noticia Relacionada estandar Si El modelo de bajo coste del Imserso lleva al borde de la ruina a los hoteles Antonio Ramírez Cerezo El sector volverá a trabajar a pérdidas este año con los viajes para mayores mientras el Gobierno veta el debate de la reforma del programa en el Congreso La asociación del sector asegura que para la próxima temporada se perderán un 5% de los 97 establecimientos que participaron en el programa durante 2022 a expensas de que se suban precios o no. Ya este año se borraron cuatro balnearios y avisan, que de no actualizarse las tarifas, la sangría podría aumentar considerablemente, aún a riesgo de incumplimiento de contrato con la Administración y apertura de un expediente sancionador. Algo que las condenaría a no volver a trabajar con el programa. La mayoría de estos hoteles están ubicados en pequeñas localidades de interior donde son fundamentales para mantener el empleo durante la temporada baja . En riesgo están 10.000 empleos fundamentales para unas poblaciones que cada año pierden más habitantes ante la falta de alternativas de trabajo.