Acoso cibernético o ciberbullying

Un mes antes de suicidarse la joven canadiense Amanda Todd colgó un video en YouTube en el que expresaba su desesperación de ser víctima de ciberbullying. Amanda no es la primera ni la última, miles de niños y jóvenes alrededor del mundo padecen ataques psicoemocionales a través de redes sociales.

Ciberbullying es un término que se utiliza para describir cuando un niño o adolescente es molestado, amenazado, acosado, humillado, avergonzado o abusado por otro niño o adolescente, a través de las redes sociales. 

Se caracteriza porque el acoso se da entre dos iguales, en este caso, menores. Los estudios científicos demuestran que uno de los grandes males de la sociedad actual es la elevación de las estadísticas de la depresión. 

El filósofo coreano Byung Chul Han explica que si antes las enfermedades eran bacteriales o virales, en el siglo XXI, las enfermedades son neuronales: depresión, trastorno por déficit de atención con hiperactividad, trastorno límite de la personalidad o el síndrome de desgaste ocupacional.

Millones de personas alrededor del mundo utilizan redes sociales. Miles de ellos son adictos a estas sobre todo los jóvenes. Pasan sus días pegados la pantalla. 

Un estudio estableció en 2016, a partir de una muestra de 1,700 personas, que quienes usan más plataformas de redes sociales tienen un riesgo tres veces mayor de sufrir depresión y ansiedad.

Además de la adicción a las pantallas, algunos psicólogos y psicoanalistas señalan que este momento histórico de excesivo narcisismo es en cierta medida consecuencia del consumismo y de dar a elegir a los hijos con demasiadas opciones: ¿qué ropa quieres?, ¿qué quieres comer?, ¿a dónde quieres ir?, ¿qué quieres hacer?, ¿qué género prefieres elegir para ti?, ¿cómo quieres celebrar tu fiesta?, entonces desde pequeños estamos haciendo elecciones que nos hacen creer que somos el centro del mundo y un exacerbado “yo”, de ahí que nos cueste tanto hablar y ser desde un “nosotros”. 

Observando cualquier círculo social vemos lo hondo que el uso del móvil se ha incrustado en nuestras vidas. Me pregunto cuánto estamos perdiendo como humanidad al dejar a un lado la necesaria interlocución, la capacidad de contar historias. 

La humanidad se hizo no viendo pantallas, sino en el intercambio y tejido con los Otros.  Estamos hechos de los Otros. 

La buena noticia es que en países como Canadá (donde además de contar con leyes antibullying), también hay movimiento social juvenil en que los chavos hacen reuniones “libres de celular” para evitar bullying con videos, fotos e imágenes no consentidas. Esto puede significar una nueva tendencia anti celulares. 

Como adultos podemos ser ejemplo de otras formas de relacionarnos. Acaso tomar como ejemplo a estos jóvenes canadienses con reuniones libres de celular.  Enseñemos a nuestros hijos otras formas de interactuar lejos de la jungla y deformación social venenosa que pueden resultar ser las redes sociales. Dudemos y cuestionemos esa forma resquebrajada que permiten las redes sociales. 

Dice Eduardo Galeano: “Cada joven brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores”. “Libres son quienes crean, no quienes copian, y libres son quienes piensan, no quienes obedecen. Enseñar es enseñar a dudar.” 

Quienes practican el ciberbullying son “fuegos chicos” que no se sienten bien consigo mismo. ¿Queremos ser más libres? Bajémosle al uso del celular. Más naturaleza y menos likes. Más libros y menos selfies. Más relaciones de verdad y menos pantalla. 







En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclus iva de su autor y no representan la vi s ión de elPeriódico o la de su línea editorial.


Marcela Gereda

Antropóloga e investigadora de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. También es columnista de la revista Albedrío y de las publicaciones digitales de La Insignia.

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Author: Maria Suarez