La Unión Europea pasará este invierno rozando pero sin caer en una recesión y anticipa una inflación más baja y un crecimiento algo más intenso de lo esperado en 2023, pero al mismo tiempo se anticipan posibles riesgos de desequilibrios conforme se aproxima el final de la política de dispendios públicos. En el caso de España, en sus previsiones de invierno, la Comisión espera que crezca un escaso 1,4% este año y un 2% del que viene, cuatro décimas más de lo que se había previsto en otoño, pero muy lejos del 2,1 y 2,7% que prevé el propio Gobierno en sus presupuestos. Aunque la española sera la economía que más crece entre las grandes, sigue siendo la única que aún no ha recuperado el nivel previo a la pandemia. El comisario de Economía, Paolo Gentiloni , no ha hecho esta vez comentarios explicativos sobre la situación de la economía española, pero ha dado a entender que por lo que respecta a los fondos de recuperación, el ejecutivo comunitario podría estar tratando de gestionar algún problema que le ha impedido hacer público el pasado sábado -como estaba previsto- su análisis de la petición del tercer tramo de ayudas solicitadas por España. De una forma un tanto críptica dijo que por el momento «trabajamos estrechamente con el Gobierno español» que es la fórmula habitual en estos casos, pero también ha recordado que si bien el haber sido el primer país en pedir los fondos «es un privilegio», también tiene consecuencias» porque en caso de que constate algún incumplimiento, deberá reducir el monto de las ayudas que decida entregar . En todo caso, a la Comisión no parece preocuparle por el momento el rumbo de la economía española. El informe reza en resumen que «tras un fuerte crecimiento en 2022, se prevé que la expansión económica se desacelere en 2023 en medio de las perturbaciones creadas por la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania. La inflación general alcanzó su punto máximo en julio y se espera que disminuya gradualmente en el futuro. Y a pesar de los buenos resultados de los ingresos, el déficit de las administraciones públicas se mantiene por encima del 3 % durante todo el horizonte de previsión». El informe insiste en que la relativa mejora en las previsiones se debe a que los precios del gas han conseguido controlarse gracias a un clemente inicio del invierno y a la resistencia del consumo y el empleo a pesar de las subidas de los tipos de interés. En parte debido a la recuperación del turismo y a los ahorros que generaron las familias durante el periodo de restricciones de la pandemia y que ahora sirven para mantener el consumo. Según Bruselas, España ha manejado «relativamente bien» el impacto de la guerra y pese a la «pérdida de poder adquisitivo real, la desaceleración de la inflación a partir del otoño de 2022 contribuyó a reforzar la confianza de de los consumidores y las empresas». El análisis de Bruselas es realtivamente optimista dado que espera que la actividad «repunte gradualmente en el primer semestre de 2023 y cobre mayor impulso en segundo» con la idea de que «a medida que se modere la inflación, se espera que un consumo privado más fuerte y una mayor normalización del turismo sostengan el crecimiento» de la economía española. Además, la Comisión cree que cuando se lleve a cabo la implementación de los aspectos más importantes del Plan de Recuperación, ello «impulsará el crecimiento de la inversión, sobre todo en construcción y bienes de equipo». Todo ello puede funcionar, pero también puede suceder lo contrario. Algunos expertos ponen en duda las optimistas previsiones sobre el empleo en España tenuiendo en cuenta el limitado crecimiento. Pero sobre todo los argumentos más favorables a un desarrollo positivo se basan en que el ambiente general en el conjunto de la economía europea va por buen camino. Según estos datos, en la primera mitad de 2022, la economía europea creció «de forma robusta» y frenó bruscamente en el tercer trimestre. El general, la UE en su conjunto y la zona euro en particular han crecido un 3,5% y con perspectivas optimistas debido en parte a la diversificación de suministro energético y la caída del consumo energético que han permitido mantener la capacidad de las reservas de gas que fueron llenadas en verano, lo que a su vez ha contenido relativamente el precio de la energía. El mercado laboral sigue siendo fuerte en toda Europa, con la tasa de desempleo en su mínimo histórico (6,1%), que es exactamente la mitad del índice de desempleo en España, superior al 12%. En el conjunto de la UE parece que poco a poco la confianza va mejorando y se espera que la actividad económica siga expandiéndose en el primer trimestre del año, aunque con el crecimiento previsto en España, hasta ahora no se ha visto una evolución sorprendentemente positiva en el empleo. El actual presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe , ha valorado estas previsiones como una señal de que «la zona ha mantenido su resiliencia a pesar de las increíbles conmociones económicas de los últimos años» y «estamos viendo que el crecimiento económico aumenta un poco, vemos que la inflación baja un poco, pero sigue siendo un nivel alto» mientras que «el empleo ha sido increíblemente resistente frente a las consecuencias económicas de la guerra». Donohoe habla sobre todo de su propio país, Irlanda, que este año sigue a la cabeza de la UE (y puede que del mundo occidental) con un apabullante previsión de un 4,9 de crecimiento en 2023, que contrasta con el 0.8% del conjunto europeo. Sin duda, el país se beneficia ahora de su propia estructura económica, flexible y pragmática, y también de una migración masiva de empresas británicas que no quieren salir del mercado interior. Pero la cruz de este debate vino también por parte de la Comisión Europea como el primer aviso de que la era de las grandes ayudas públicas ya se ha terminado y el riego de subvenciones tiene que empezar a frenar, incluso como receta para seguir reduciendo la inflación. Noticia Relacionada estandar Si Escrivá planea un nuevo golpe a los sueldos de más de 4.500 euros Susana Alcelay El ministro negocia las exigencias de Unidas Podemos y los sindicatos para poder cerrar la reforma de pensiones que exige Bruselas El vicepresidente económico Valdis Dombrovskis , considera que a pesar de los buenos datos «no es momento de mirar con complacencia» el horizonte. El mensaje para los gobiernos es que «ya es tiempo de avanzar a posiciones fiscales más prudentes» y que «es importante reducir gradualmente el déficit presupuestario en todos los países para que la política fiscal no contradiga a la política monetaria y no alimente la inflación, pero también teniendo en cuenta que los costes de financiación son más altos» precisamente porque se han subido los tipos de interés. Gentiloni había dicho por su parte en la presentación de las previsiones que la cláusula de escape del pacto de estabilidad, que permite superar los límites de deuda y déficit por razones excepcionales, «tiene fecha de caducidad a finales de este año».