Es necesario alentar la innovación público-privada para la búsqueda de otro tipo de opciones.
Poco se puede dudar que una fórmula para la reducción de la migración irregular es la generación de empleo, pero ese propósito general sirve para poco e incluso alienta prácticas que van en sentido contrario al supuesto objetivo. Las inversiones necesarias que contribuyan a la empleabilidad deben considerar algunos aspectos, como los que se proponen a continuación.
Está visto que armar grandes empresas que a su vez empleen importantes contingentes de personas solo puede ser posible en ciertos y determinados municipios. Aquellos que cuenten con los servicios públicos necesarios y cuyas condiciones estratégicas alienten el establecimiento de empresas de mediano y gran calado. La mayoría de los municipios de Guatemala están fuera de esa esfera. La provisión de recursos para este modelo exclusivo no es la opción. La lógica del derrame nunca ha funcionado y menos aún en las condiciones de marcadas desigualdades como las que operan en este país. Los beneficios quedarán en la parte superior y solo las minucias podrían llegar a la base. Así no se mitigará nunca la migración irregular.
Es necesario alentar la innovación público-privada para la búsqueda de otro tipo de opciones, anclada en las características de los municipios del país; muchos de ellos aún en condiciones de ruralidad, otros en transición hacia el fenómeno urbano, con deficientes servicios públicos, endeble inversión territorial, recurso humano abundante pero no formado, sistema educativo precario (por decir mucho) sin los mínimos de calidad educativa, entre otros rasgos esenciales. Alentar la generación de empleo en esas condiciones implica repensar en modelos pertinentes, porque es precisamente por esa variedad de condiciones que muchos guatemaltecos deciden migrar en búsqueda de mejores oportunidades de vida.
Modelos cooperativos, empresas solidarias, redes de micro y pequeñas empresas, producción para el abasto regional, centros de tecnología apropiada pueden ser algunas opciones. Pero para que estas opciones funcionen es necesario que los gobiernos locales apuesten de forma significativa por el aumento y mejor uso de los recursos públicos para la inversión en los territorios. La falta de prestación de servicios básicos, como el agua potable, drenajes, servicios ambientales, infraestructura social y productiva son algunas de las carencias que inciden en la migración (interna y hacia EE.UU).
La creación de islas de producción que empleen unos pocos miles de empleos por acá y por allá no definirán una ruta diferente a la actual, menos aún si esas iniciativas no son acompañadas de cambios de visión en las autoridades públicas centrales y locales. El problema de fondo está en el modelo económico que persiste y se ha potenciado a contra pelo del debilitamiento democrático.
Los actuales esfuerzos y las inquietudes que el fenómeno de la migración irregular genera en diversos sectores nacionales y de la cooperación internacional deben priorizar la búsqueda de esquemas anclados en perspectivas territoriales con visión de desarrollo integral donde el empleo digno sea acompañado de otras condiciones para que sea sostenible y propicie cambios de fondo. Los modelos de gobernanza social son indispensables para abrir las mentes y cambiar las visiones de los actores que aún siguen creyendo que el simple crecimiento económico es indicador de desarrollo.
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Renzo Rosal
Politólogo. Fue director de Incidencia Política de la Universidad Rafael Landívar hasta junio de 2015 y es integrante del Foro Guatemala y de Convocatoria Ciudadana.