Mientras Maduro se prepara para unas elecciones cerrando emisoras de radio, encarcelando periodistas como Roland Carreño, confiscando tarjetas de partido, ilegalizando ONG, comprando voluntades y amenazando a dirigentes sindicales que exigen una mejor calidad de vida con salarios dignos, la oposición no consigue la receta para hacer una sopa que deje satisfechos las aspiraciones de los que han manifestado querer correr ese clásico, que en principio es para 2024, pero que Diosdado Cabello amenaza se puede realizar antes o cuando les de la gana, porque todos los poderes incluido el electoral carecen de autonomía y responden rodilla en tierra a lo que decida Maduro y los jefes del PSUV.