Debacle blanca en la Copa que alimenta el sueño de Unicaja

PESTAÑA madrid-unicaja-2022-23 Crónica 4 La inesperada eliminación del Barcelona había dejado a la Copa sin su clásico de todos los años y eso situaba al Real Madrid como gran favorito al título. Más presión para los blancos, obligados a ganar para evitar el fracaso. Un camino aparentemente llano por la ausencia de los azulgranas –13 títulos entre ambos en los últimos 13 años–, pero lleno de piedras como la del Unicaja , un equipo rocoso y aguerrido que salió dispuesto a plantar cara al ogro blanco. Después de haber dejado en la cuneta al Barça, el equipo malagueño quería seguir escalando su particular montaña en Badalona. Una hazaña impensable antes de aterrizar en el Olímpic, pero que tras el encuentro del jueves no lo parecía tanto. Comparecían los verdes llenos de confianza, con las pilas cargadas por su exhibición de horas atrás y con ese empuje irrumpieron en la cancha. Un puesta en escena brutal que se tradujo en dos triples consecutivos. Un sopapo en toda regla que ayudó a desperezar al Madrid, algo más perezoso en estos primeros instantes de partido en los que el Unicaja llevó siempre la delantera en el marcador. Ventajas cortas cimentadas en un entramado defensivo magnífico con el que lograron secar el caudal que habitualmente alimenta los brazos de Tavares . El gigante mantenía su efectividad defensiva, pero le costaba anotar y ese atasco obligó al Madrid a buscar caminos alternativos a la canasta (11-15, min. 7). No los encontró en el triple, de nuevo una pesadilla para los blancos –un solo acierto en diez intentos al descanso–, ni tampoco en la línea de tiros libres. Se reproducían los mismos males que estuvieron a punto de costarle la victoria en cuartos ante el Valencia y no hallaba el camino Mateo, que revolvió su banquillo en busca de soluciones. Las encontró momentáneamente en Deck, el único que parecía tener las ideas claras en el Madrid, que mitigó los daños y llegó al descanso con el marcador igualado (39-39). No alivió sus males el equipo en el paso por los vestuarios y eso lo aprovechó el Unicaja para ir creciendo en la pista y en el electrónico. En cada ataque crecía su confianza y se animaba más la grada, entregada ya a un sueño que había dejado de ser solo de Málaga para ser el de todos. Nueve puntos consecutivos de Osetkowski , inmenso en la reanudación, apretaron un poco más el cuello del Madrid, que ni siquiera cogió aire con la cuarta falta personal del pívot. Kravish y Kalinoski alargaron el parcial hasta poner contra las cuerdas a los de Mateo, que por entonces brazeaba ya incapaz de darle la vuelta a la situación. Agitó el equipo sin tocar a Tavares ni a Deck en un intentó de desatascar el ataque espeso de sus jugadores. Pero nada funcionaba esta vez para los blancos, cuyo arreón de orgullo se estrelló contra la fe del Unicaja. A los verdes ni siquiera les hacía falta Brizuela , el héroe de cuartos que no anotó su primer punto hasta el inicio del último cuarto. Un tiro libre que impulsó un nuevo parcial que situó la máxima en el marcador (64-78, min. 33). Le quedaban siete minutos al Madrid para obrar el milagro. Una remontada que no hace tanto era marca de la casa, pero que no encontró esta vez un corazón que la impulsara. MÁS INFORMACIÓN noticia No Brizuela y Jaime Fernández, los chicos de Scariolo mandan en la Copa noticia No Deck estrena el año de la tortuga en el Real Madrid noticia No Las lágrimas de Brizuela: «He pasado los peores días de mi vida» Sin Llull, lesionado, ni Rudy -en el banquillo durante casi todo el partido-, el Madrid mantuvo su atasco hasta el final, incapaz de meterle mano al aro verde. Impotente ante la aguerrida defensa malagueña. Derrota que confirmaba el fracaso blanco y que deja sin gigantes a la Copa por primera vez desde 2009. Vía libre para un nuevo campeón. Para que el sueño del Unicaja siga vivo.

Clique aqui para ver articulo original

Author: Pablo Perez