La reina Isabel II lució la corona imperial de San Eduardo, que data de 1661, es de oro macizo, pesa dos kilos y mide 31,5 centímetros. Está adornada con zafiros turmalinas, topacios, amatistas y perlas. La monarca posa con el cetro con la cruz y el orbe, una esfera de oro con gemas, que simboliza su rol de defensora de la fe (Zuma Press/The Grosby Group)