El incendio de la embajada de España, un caso de estudio

Los esfuerzos por crear una versión contraria a la verdad se extinguieron, cuando se corroboraron los testimonios falsos de supuestos estudiantes de medicina entrevistados por Cano,.

El día 31 (p. 110 y 129) principiaron los preparativos: “… dos obreros y cuatro estudiantes estuvieron a cargo, entre estos una mujer: “son cuatro los puntos destinados al plan de ‘La Subida’. Si fracasa la reunión se repetirá pasados unos días. Memoricemos Panamá y España” 

Soledad Cano comenta (p. 111): “cinco muchachos vestidos de campesino entran a una cafetería, frente a la embajada española”… El reloj marca las once y media”. “Uno de ellos se levanta y con voz serena dice: Vamos, ya han llegado… agarra su macuto -morral- y paga”.  Después de los sucesos se especuló acerca del origen del incendio. Afirmaban que habían empleado algo similar a un lanzallamas. Sobre el incendio la Sra.  Rigoberta Menchú expresó sus dudas a Elizabeth Burgos:  “Lo que pasó en la Embajada de España: yo no puedo sacar mi versión personal de imaginaciones, pues nadie de los compañeros puede decir la verdad”.

Los esfuerzos por crear una versión contraria a la verdad se extinguieron, cuando se corroboraron los  testimonios falsos de supuestos estudiantes de medicina entrevistados por Cano, que aseguraron el empleo de napalm en la sede diplomática; idea tomada de las espontáneas declaraciones del General Ríos Montt a la revista Latin America Weekly (05/11/1982), en la que dejó entrever: “Si la situación -conflicto armado- se prolongaba, tendremos que lanzar napalm sobre esas aldeas” Otros expertos han asegurado que se empleó fósforo blanco -químico incendiario-, hecho negado en su oportunidad por la embajada norteamericana en el país. 

Uno de los párrafos del editorial de elPeriódico planteó la interrogante acerca de la vinculación de la guerrilla.  Esta se corrobora con lo expresado por Gustavo Meoño, exmiembro de la Dirección Nacional del Ejército Guerrillero de los Pobres, EGP, quien admitió: “Yo tomé la decisión que se ocupara la embajada de España porque era la más fácil. Estaba al pie de la calle, sin vigilancia.” (Venganza o juicio histórico)

Desde de una posición sensata y acorde con la época, es correcto pensar que la intención primaria de quienes incursionaron en las instalaciones de la embajada española era pacífica, pero la improvisación y la inexperiencia la transformó en una tragedia, lo que se demuestra en el momento que alguno de los ocupantes decidió lanzar la bomba incendiaria contra la policía desde el interior de la embajada, la cual infelizmente impacto en el interior de la habitación que ocupaban. 







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Mario Mérida

Escritor, catedrático, consultor en seguridad, defensa y políticas públicas.

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Author: Maria Suarez