El incierto futuro de la República

En El Salvador el Presidente tiene mayoría en el Congreso y así puede emitir decretos y leyes a su sabor y antojo porque el Congreso aprobará lo pedido por el poder Ejecutivo.

Según nuestra Constitución Política,  en Guatemala se ordena tener un sistema de gobierno republicano y declara que el poder soberano del pueblo es ejercido por tres organismos: legislativo, judicial y ejecutivo, de los cuales afirma inequívocamente: “la subordinación entre los mismos, es prohibida”. Recuerdo esto porque en estas épocas electorales se oyen voces disonantes, estridentes o sosegadas hablando de cambiar el sistema, de reformar la Constitución, etcétera y lo sorprendente  es que generalmente se hace referencia, velada o explicita, a lo que sucede en  El Salvador, presidido por el carismático Presidente Nayib Bukele. Esto debiera obligar a nuestros políticos de mayor relevancia y con alguna posibilidad de ganar las elecciones del  próximo  25 de junio, a investigar y reflexionar   ¿qué es lo que realmente quiere el pueblo y qué es lo que  realmente se puede hacer? 

Debemos tener presente y muy claro que en una República es esencial el principio de separación de los poderes del Estado. Ya en el siglo XVIII Charles-Louis de Montesquieu, en su obra “El Espíritu de la Leyes” distinguió tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. Montesquieu argumentó que si una misma persona o un mismo grupo de personas ejercen los tres poderes no habrá libertad porque se descartarán leyes despóticamente ejecutadas   y se emitirán arbitrarios veredictos judiciales. 

Tenemos que  admitir que la subordinación entre los organismos del Estado es la destrucción misma del sistema de Gobierno republicano. Sobre esta cuestión tenemos que admitir que en nuestro país hay una tendencia a una subordinación de esos organismos. Hasta podría decirse que esa tendencia es cada vez mayor; y que estamos llegando a unificar silenciosamente los poderes del Estado y es que en El Salvador con el  Presidente Bukele eso es lo que ha sucedido y a mucha gente ha gustado. Tenemos pues que sin que nos diéramos cuenta hay una tendencia a  consolidar una tiranía. 

Los guatemaltecos que creemos en la República debemos de luchar, cada quien en su ámbito, porque se respete la independencia de los poderes del Estado. Acudir al ejemplo del Presidente de nuestro vecino país es absurdo, como absurdo es que los candidatos a Presidente vengan festinadamente a ofrecer las cosas que Bukele hace. Tenemos que entender que eso aquí  es virtualmente imposible ya que en El Salvador el Presidente tiene mayoría en el Congreso y así puede emitir decretos y leyes a su sabor y antojo porque el Congreso aprobará lo pedido por el poder Ejecutivo.

 Para entender perfectamente esto debemos saber que un régimen de excepción es un mecanismo legal para abordar situaciones de emergencia, como cuando hay un desastre natural ya sea un terremoto, inundación o bien por una situación de amenaza a la integridad del territorio nacional  o a sus habitantes por subversión armada, invasión, etcétera pero tal régimen de excepción debe ser eminentemente extraordinario Sin embargo, en El Salvador el Presidente Bukele ha gobernado bajo esa figura desde el mes de marzo de 2022, prácticamente un año, dándole así un carácter permanente e indefinido a la limitación de derechos constitucionales. ¿Qué queremos para Guatemala los Chapines?   







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Danilo Parrinello

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Author: Maria Suarez