La población entiende el beneficio de la “costumbre”
La campaña electoral crece con más y más opciones de candidatos deseosos de acceder a los relevos de mando distanciados del sacrificio personal de servir, y mandando a la población el mal mensaje de que los puestos públicos son para “ganar”, cuando en realidad se trata de dar y sufrir desgaste personal, acumulando enemistades al resultar envueltos entre la maraña de los pulpos que tratan de ahogar los principios fundamentales de la responsabilidad y el respeto.
Hay que tomar de ejemplo la sabiduría de las comunidades ancestrales con la figura de la alcaldía indígena, instancia paralela e independiente del gobierno que se reparte en las urnas, y que funciona por un período determinado de tiempo para dedicarse a ayudar a los demás. El destinado agradece el honor y abandona su actividad personal productiva para dedicarse en los meses siguientes a vivir para los demás, porque ya no tendrá tiempo para él, ni para su familia sino le corresponderá interceder y mediar en los conflictos, asegurar la armonía comunitaria y preservar la “costumbre”. Su gobierno está vinculado al sacrificio, nunca a la abundancia ni al beneficio personal. Así que no cualquiera acepta al honor, y la gratificación se encuentra en la estabilidad social resultante.
El ayuntamiento capitalino recuerda en cierta forma la idea de las alcaldías indígenas por la acción discreta de trabajo, alejados del relumbre mediático, pero sufriendo ataques continuos y más en fechas electorales, cuando saltan los cuestionamientos agrios y la descalificación, porque los ofertantes se ofrecen para terminar con la “costumbre”. Pero los ciudadanos no son papos y en las urnas defienden sus valores. Los postulantes no proponen acciones creíbles si no escupen sapos y culebras. Hay un candidato eterno que vive de lanzarse cada 4 años, que nunca ha ganado pero sí encontró una forma de vida. Otro jovencito sin experiencia aparece disparando al aire como Rambo, prometiendo reinstalar a los despedidos. El candidato oficialista asombra presumiendo ser la respuesta del problema que su partido se ha negado a resolver. Así es muy comprensible los resultados de las encuestas que ya advierten que prevalecerá la “costumbre”. La agricultura es sabia, siembras, cuidas y los frutos van apareciendo lentamente.
Las autoridades mudan pero lo que funciona se debe de reconocer. El Ministerio de Cultura está dando frutos, el MUNAG en la Antigua es un gran logro, se aprecia el rescate del Teatro Nacional y en estos días están reparando el muro del Cementerio General, por ejemplo. Quitémonos las telarañas de los ojos, y apreciemos los logros en el servicio público para que las nuevas generaciones deseen participar sacrificándose.
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Méndez Vides
Escritor, ganador del Premio Latinoamericano de Novela Nueva Nicaragua 1986 y del Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo 1997. Autor de novela, cuentos y ensayos, y observador de la conducta humana.