Esa es la narrativa conservadora de nuestra realidad económica. ¿En qué falla? En lo que no dice.
El PIB crecerá en 3.5%, la inflación caerá alrededor del 5%, habrá un déficit fiscal bajo, equivalente a un poco más del 2% del PIB, y las remesas seguirán creciendo. Dinamizarán el consumo y contribuirán a mantener el equilibrio externo. Cierta incertidumbre electoral conducirá a postergar algunos gastos, pero crecerán los servicios de alojamiento y comida, publicidad y transporte; el impacto será limitado. Habrá que evitar gasto público de baja calidad. No habrá recesión internacional sino solamente cierta desaceleración. Existes desafíos en materia de justicia y de nutrición, pero hay grandes oportunidades de inversión en Guatemala, ahora magnificadas por la posibilidad de “near-shoring”, es decir, inversiones cercanas a Estados Unidos que están abandonando China. Prima el optimismo.
Esa es la narrativa conservadora de nuestra realidad económica. ¿En qué falla? En lo que no dice.
No se refieren al desempleo, una variable macroeconómica fundamental, porque en esta narrativa no es un tema prioritario. Tampoco dice nada sobre la evolución real de la inversión, bajísima, entre las más bajas de América Latina. Explica el mediocre crecimiento de la economía guatemalteca, menor al de África subsahariana.
¿Por qué recibe poca atención la baja inversión? Porque los grandes capitalistas guatemaltecos, los que concentran la mayor parte de las ganancias, no invierten aquí. Sacan sus capitales para adquirir empresas en otros países, invierten en los mercados financieros externos, compran bonos del Estado y mantienen apreciables recursos congelados en los bancos que controlan. Invierten un poco en inmuebles porque los edificios no compiten con las importaciones, pero no son capaces de realizar inversiones con cierto contenido tecnológico para competir en mercados internacionales. Ahora quieren invertir en edificios de apartamentos en ciudades intermedias y en carreteras con ingresos de peajes garantizados mediante alianzas público-privadas. Continuarán evitando la competencia proveniente de las importaciones.
Y la inversión extranjera se mantiene baja. Destacan el “near shoring” pero olvidan que va asociado al “friendly shoring”, tendencia de inversionistas de ir a países no solo cercanos sino también amigos. Es parte de la estrategia económica de Estados Unidos. El diagnóstico autocomplaciente que destaco en el primer párrafo no toma en cuenta el deterioro político y la corrupción que caracterizan a Guatemala. Al no ser un país democrático, quedó fuera de la Alianza para la Prosperidad Económica de América Latina (Apep, por sus siglas en inglés), que Estados Unidos acaba de lanzar para facilitar aún más el intercambio comercial y las inversiones en América Latina. Ese es el marco en que se estará dando el “near and friendly shoring”. Pero para los portavoces de la tranquilidad y del optimismo no hay que referirse a temas incómodos. Y no digamos referirse a la desigualdad y a la pobreza.
En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclus iva de su autor y no representan la vi s ión de elPeriódico o la de su línea editorial.

Juan Alberto Fuentes Knight
Economista, funcionario de organizaciones no gubernamentales, y político guatemalteco. Autor del libro «La Economía Atrapada». Fue Ministro de Finanzas de Guatemala y presidente de la junta de Oxfam International.