La política económica que ha aplicado Nicolás Maduro para detener la hiperinflación que comenzó en noviembre de 2017 y se extendió hasta comienzos de 2021 tuvo tres ejes fundamentales. En primer lugar, procurar la estabilidad del tipo de cambio mediante la venta de divisas en efectivo al sistema financiero, un aumento del encaje bancario que llevó, entre otras cosas, a la virtual desaparición del crédito y una reducción brutal de los salarios reales de los trabajadores activos y pensionados.